De hombre en hombre

Autor: Olive Schreiner
Editorial: Random House
Número de páginas: 326.
ISBN: 9788439743576
Valoración: ✰✰✰✰
Argumento
En la Sudáfrica colonial del siglo XIX, dos niñas blancas de origen inglés nacen y se crían en una granja.
La hermana mayor se casa con un exitoso hombre de negocios, pero, dueña de un espíritu curioso y adelantado a su época, no dejará nunca de luchar por la igualdad en el matrimonio.
La hermana menor, en cambio, tras sufrir abusos a los quince años por parte de su tutor, se verá condenada al ostracismo y buscará la manera de desaparecer de la faz de la tierra.
De hombre en hombre es una apasionante novela sobre el amor fraterno, el colonialismo y la subyugación de las mujeres en la sociedad victoriana.
Su autora, Olive Schreiner, una de las escritoras más célebres de la Sudáfrica colonial de finales del siglo XIX y principios del XX, trabajó en ella durante más de cuarenta años, hasta su muerte en 1920.
Además de ser conocida por sus novelas y crónicas sobre las costumbres sudafricanas, fue una pionera del feminismo y una gran reformadora social antirracista.
Seis años después de su muerte, una versión inacabada de esta novela logró ver la luz. Casi un siglo después, el premio Nobel J.M. Coetzee redescubre este gran clásico, inédito hasta ahora en lengua española y, guiado por una profunda admiración por «el genio literario de Schreiner», decide editarlo y añadirle un final acorde a nuestros tiempos.
Gooseopinión
Un libro incómodo en el mejor sentido de la palabra. No porque busque provocar de forma explícita, sino porque se adentra en un territorio emocional y cultural que rara vez se explora sin caricaturas: la masculinidad vivida desde dentro, con sus silencios, sus códigos no dichos y sus violencias —las visibles y, sobre todo, las invisibles—. Es una novela que no explica, no pontifica y no absuelve; observa. Y esa mirada sostenida es precisamente lo que la hace perturbadora.
La sensación que tuve al leerla fue la de estar ante un texto que desconfía del relato heroico. Aquí no hay grandes gestos redentores ni discursos ejemplares. Los hombres que habitan la novela están atravesados por la torpeza emocional, la dificultad para nombrar lo que sienten y una herencia cultural que pesa más de lo que ellos mismos son capaces de reconocer. El libro se mueve en ese espacio turbio donde la identidad masculina se construye a partir de gestos heredados, expectativas sociales y una violencia que muchas veces no se percibe como tal.
Uno de los mayores aciertos de De hombre en hombre es su negativa a simplificar. No se limita a señalar culpables ni a ofrecer una lectura moral cerrada. Al contrario: expone contradicciones, deja que los personajes se equivoquen, callen, reproduzcan patrones dañinos sin que el texto los subraye en exceso. Como lectora, eso me obligó a una posición activa, incómoda, sin la tranquilidad de una interpretación guiada. Y eso, en literatura, es siempre una virtud.
El estilo es seco, contenido, deliberadamente sobrio. No hay exceso retórico ni sentimentalismo. La prosa acompaña el mundo que retrata: un mundo donde las emociones no se verbalizan con facilidad, donde el lenguaje es escueto y a veces insuficiente. Esta elección estilística refuerza el fondo del libro y evita que el texto caiga en el didactismo o en la corrección discursiva.
Personalmente, lo que más me interesó fue cómo la novela muestra la transmisión de la masculinidad como una cadena: de hombre en hombre, de generación en generación, de gesto en gesto. No como una teoría abstracta, sino como algo encarnado en cuerpos, decisiones, silencios y relaciones rotas. Es una mirada que no busca redención inmediata ni soluciones claras, y que entiende que ciertos conflictos no se resuelven, solo se hacen visibles.
Ahora bien, es un libro que exige complicidad lectora. No ofrece ritmo vertiginoso ni tramas espectaculares. Su fuerza está en la atmósfera, en lo no dicho, en la incomodidad sostenida. Para algunos lectores esto puede resultar árido; para mí, fue coherente y honesto con lo que la novela quiere contar.
En conjunto, De hombre en hombre es una novela sobria, lúcida y valiente, que aborda la masculinidad sin clichés ni indulgencia, y que confía en la inteligencia del lector para completar lo que el texto sugiere. No es una lectura amable, pero sí necesaria, especialmente en un momento cultural en el que hablar de masculinidades suele oscilar entre el eslogan y la simplificación
Una novela sólida y exigente, muy coherente en forma y fondo, que incomoda sin sermonear y deja poso. No busca gustar: busca decir.