El árbol de las palabras

Autor: Andrés Pascual
Editorial: Espasa
Número de páginas: 529
ISBN: 9788467072662
Valoración: ✰✰✰
Argumento
En el corazón de África, el árbol de las palabras era el lugar donde se escuchaba a los ancianos, se compartían sueños y se dirimían los conflictos. Ahora es el lugar donde se cuenta el episodio más desconocido de nuestra historia.
Guinea Ecuatorial, 1884: Ökkó, un adolescente de la etnia bubi, presencia el naufragio de una goleta española en una recóndita playa de la isla de Fernando Poo.
En la capital de la colonia, Bella, una chica de su misma edad con unos conocimientos botánicos poco comunes, espera noticias sobre su padre, que regresa de la metrópoli.
Bella y Ökkó no lo saben, pero sus historias están a punto de cruzarse. De su mano viviremos el nacimiento de la colonia española, entre culturas enfrentadas y los avatares de los primeros exploradores de África, a través de una naturaleza desbordante y muchas veces letal.
Como no podía ser menos tratándose de Andrés Pascual, esta novela provocará una sugestiva reflexión sobre la entrega, el coraje y la búsqueda de uno mismo en un mundo en transformación que llegará al corazón de los lectores.
Gooseopinión
Leer El árbol de las palabras teniendo una relación previa con su autor es una experiencia delicada.
Una entra al libro con una doble conciencia: la de lectora y la de quien conoce la voz que hay detrás.
En mi caso, eso hizo que la lectura fuera más atenta, más exigente incluso, porque cuando conoces a alguien sabes reconocer mejor cuándo escribe desde la convicción y cuándo desde el oficio. Y lo que encontré aquí fue, ante todo, un libro escrito desde una fe sincera en el poder del lenguaje.
Se construye como una fábula contemporánea que gira en torno al valor simbólico, emocional y transformador de las palabras. Pascual apuesta por una narración amable, accesible, cargada de metáforas naturales —el árbol, las raíces, el crecimiento— que funcionan como andamiaje emocional para hablar de identidad, heridas, memoria y sanación. No es una novela que busque complejidad estructural ni ambigüedad extrema; su fuerza está en la claridad del mensaje y en la voluntad de acompañar al lector.
Desde mi lectura, el mayor acierto del libro es su coherencia interna. Andrés sabe muy bien qué libro quiere escribir y no se desvía de ese propósito: una historia que invita a detenerse, a escuchar, a reconectar con la palabra como lugar de sentido. En un momento cultural dominado por el ruido, la prisa y la saturación de discursos, esta apuesta por lo simbólico y lo pausado tiene algo casi contracorriente.
Ahora bien, también creo que El árbol de las palabras se sitúa claramente en un territorio que no pretende incomodar. Es un libro que abraza más de lo que cuestiona, que consuela más de lo que sacude. Esto no es un defecto en sí mismo, pero sí define muy bien su alcance: estamos ante una obra que prioriza la experiencia emocional y el crecimiento interior antes que el conflicto o la tensión narrativa. Como lectora, hubo momentos en los que eché de menos una grieta más profunda, un riesgo mayor, una sombra que hiciera contrastar aún más la luz.
Conocer a Andrés Pascual añade una capa interesante: se percibe en el texto su preocupación genuina por el otro, su interés por el lenguaje como herramienta ética y casi terapéutica. Eso está ahí, de forma honesta, sin cinismo. Y se agradece. Pero también obliga a leer con cuidado para no confundir cercanía con indulgencia. Mi sensación final es que el libro cumple con creces lo que promete, aunque no aspire a ir mucho más allá de ese marco.
En definitiva, El árbol de las palabras es una lectura serena, simbólica y bien construida, pensada para lectores que buscan sentido, calma y reflexión, más que vértigo narrativo. Un libro que cree en la palabra como refugio y como herramienta de transformación, y que se sostiene en esa creencia con coherencia y honestidad.
Un libro cuidado, sincero y emocionalmente efectivo, aunque contenido en su ambición literaria. Destaca por su coherencia y su mensaje, más que por su riesgo o complejidad narrativa.