Erietta

07.06.2026

Autor: Clara Pastor

Editorial: Acantilado

Número de páginas: 237

ISBN: 9791387964214

Categoría: 🌊 Novela · intimidad, memoria y reconstrucción afectiva

Valoración: ✰✰✰✰

Nota: esta reseña incluye enlaces de afiliado.

Argumento

En Erietta, Clara Pastor sitúa a Fiona en un momento de ruptura. Tras su separación, regresa a una pequeña isla griega donde había sido feliz con su exmarido.

Ese regreso, que podría leerse como un intento de recuperación del pasado, se convierte en una experiencia de extrañamiento. El lugar es el mismo, pero ya no lo es del todo. En ese desajuste aparecen nuevas relaciones: Erietta, una anciana que vive cerca, y Aggeliki, su joven protegida.

A través de ese encuentro entre generaciones, la novela despliega un espacio de cuidado, de escucha y de posibilidad, donde Fiona empieza a imaginar otras formas de estar en el mundo más allá de lo que había sido su vida anterior.

Gooseopinión

Leer Erietta es entrar en una novela que trabaja desde la contención, desde el gesto mínimo, desde esa forma de narrar que parece no querer imponer nada y, sin embargo, termina construyendo una atmósfera bastante reconocible. Clara Pastor se mueve en ese terreno donde lo importante no es lo que ocurre, sino lo que se desplaza lentamente dentro de los personajes, y es ahí donde encuentra su tono. El punto de partida —una mujer que vuelve a un lugar cargado de memoria tras una ruptura— no es especialmente novedoso, pero la novela intenta sostenerlo desde la mirada, desde ese extrañamiento que aparece cuando lo conocido deja de serlo. Y ese desajuste está bien planteado, porque convierte el espacio en algo más que un escenario; en un espejo donde lo que falla no es el lugar, sino la forma de habitarlo.

La relación con Erietta y Aggeliki introduce una dimensión que podría haber sido uno de los grandes aciertos del libro, ese cruce entre generaciones como forma de abrir otras posibilidades vitales. Hay momentos donde esa interacción funciona, donde la calidez no resulta impostada y donde la novela parece encontrar un equilibrio interesante entre lo íntimo y lo compartido. Sin embargo, no siempre se sostiene con la misma intensidad. En algunos tramos, esa relación se percibe más como una construcción simbólica —las tres edades de la vida— que como un vínculo plenamente desarrollado, y eso resta algo de verdad a la dinámica entre los personajes.

Podemos situar esta narración en una tradición de novela intimista que apuesta por la sensibilidad y la observación, pero también se mueve cerca de ciertos límites de ese mismo registro. La escritura es cuidada, elegante, con una voluntad evidente de construir belleza a partir de lo cotidiano, pero en algunos momentos esa misma elegancia actúa como filtro. Todo está medido, todo encaja dentro de una armonía que, aunque agradable, puede llegar a suavizar el conflicto. Y ahí es donde la novela pierde parte de la tensión que su planteamiento inicial sugería.

Porque hay una pregunta que atraviesa el libro —qué hacer con lo que ya no somos— que tiene bastante potencia, pero que no siempre se lleva hasta sus últimas consecuencias. Fiona está en un proceso de reconstrucción, sí, pero ese proceso avanza de forma más contemplativa que conflictiva. Se intuye el dolor, la pérdida, el desarraigo, pero rara vez se desestabiliza del todo la superficie del relato.

También se percibe una cierta tendencia a la idealización del entorno. La isla, las relaciones, incluso el propio proceso de transformación se mueven en un marco donde lo áspero aparece amortiguado. No es un problema en sí, pero sí marca el tipo de experiencia que ofrece la novela: más cercana a la evocación que a la confrontación.

Erietta no intenta ser otra cosa. No busca giros, ni tensión externa, ni impacto. Se mantiene en una línea muy definida y la sostiene con bastante consistencia. Y cuando entras en ese ritmo, el libro encuentra su espacio. No es una novela que sacuda, pero sí una que acompaña.

Y eso, dependiendo de lo que busques como lector, puede ser suficiente… o quedarse corto.

Recomendado para...

Lectores que disfrutan de novelas intimistas, centradas en procesos emocionales y relaciones humanas, en la línea de Annie Ernaux o Rachel Cusk, donde el peso recae en la mirada y en la transformación interior más que en la acción.


Una novela delicada y coherente que apuesta por la sensibilidad y la contención, aunque a veces se quede más en la belleza que en el conflicto.

Y ahora tú...

¿Volver a un lugar es recuperar lo que fuimos… o descubrir que ya no podemos serlo?

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