Este libro es tu plan B. Manual de supervivencia para situaciones extremas

16.09.2026

Autor: Paula Pozanco

Editorial: Bruguera

Número de páginas: 253

ISBN: 9788402431493

Categoría: 🧰 Supervivencia · emergencias · preparación · autosuficiencia · desastres naturales · naturaleza · gestión del miedo

Valoración: ✰✰✰✰✰

Nota: esta reseña incluye enlaces de afiliado.

Título

¿Qué harías si mañana se fuera la luz y nadie supiera cuándo volvería? ¿Y si las carreteras quedaran bloqueadas, no hubiera cobertura, los supermercados estuvieran cerrados y la ayuda tardara horas —o días— en llegar? Este libro es tu plan B parte de una premisa bastante sencilla y bastante incómoda: cuando todo falla, saber qué hacer vale mucho más que tener suerte.

Paula Pozanco propone un manual práctico para enfrentarse a situaciones extremas, desde desastres naturales y emergencias hasta escenarios en los que toca arreglárselas con pocos recursos y ninguna ayuda inmediata. La guía aborda desde cómo preparar una mochila de 72 horas o conseguir agua y alimentos hasta cómo cocinar sin electricidad, construir un refugio, hacer fuego, orientarse en la naturaleza o utilizar herramientas. Pero también dedica espacio a algo mucho menos visible y probablemente igual de importante: mantener la calma, controlar el pánico, improvisar y tomar decisiones cuando el miedo empieza a mandar.

Porque sobrevivir no consiste únicamente en saber encender un fuego con dos piedras y un palo, consiste en saber pensar cuando todo alrededor ha dejado de funcionar como esperabas.

Gooseopinión

Hay libros que compras porque te interesan, pero luego está este que lo compras pensando que probablemente no vas a necesitarlo jamás, y precisamente por eso, empiezas a necesitarlo inmediatamente; porque una cosa es leer sobre supervivencia como quien ve una película en la que alguien consigue beber agua de una hoja, construir una cabaña en medio del bosque y encender fuego bajo una tormenta, y otra muy distinta es preguntarte: ¿Yo sabría qué hacer y cómo actuar si mañana todo se fuera al carajo? Ahí cambia la película.

Este libro es tu plan B tiene un título que parece una broma, pero la idea que hay detrás no lo es tanto. Vivimos con una confianza bastante peculiar en que las cosas funcionan porque siempre han funcionado. Abrimos el grifo y sale agua, pulsamos un interruptor y hay luz, cogemos el teléfono y tenemos cobertura, entramos en un supermercado y encontramos comida, subimos al coche y la carretera está ahí. Si necesitamos ayuda, llamamos a alguien... Todo parece tremendamente sólido hasta que deja de serlo. Y cuando deja de serlo, de poco sirve saber qué hacer en teoría si nunca te has planteado siquiera por dónde empezar; aquí entra en juego este manual. No propone convertirse en una especie de Rambo de andar por casa, no necesitas vivir en una cabaña en los Pirineos, coleccionar hachas ni mirar el cielo buscando señales del apocalipsis. La cuestión principal (e inicial) es bastante más sensata,  hay que estar preparado para que algo salga mal. Y eso, curiosamente, tiene mucho menos de apocalipsis zombi de lo que podría parecer.

Una inundación, un incendio, un terremoto, una tormenta, un corte prolongado de electricidad, una carretera bloqueada, una situación en la que durante unas horas —o unos días— no puedes contar con esa maravillosa infraestructura invisible que normalmente hace que nuestra vida parezca tan fácil. De repente, saber dónde tienes una linterna ya es bastante revolucionario. Pues este libro nos da la solución,  la preparación como forma de tranquilidad.

Prepararse no significa vivir esperando una catástrofe, significa saber que, si ocurre, no partes completamente de cero, tener una mochila de 72 horas preparada, saber encontrar y tratar agua, tener recursos básicos, saber encender un fuego, saber improvisar, conocer algunas herramientas, aprender a orientarte, pero  por encima de todo, saber no entrar en pánico. Puedes tener el cuchillo más estupendo del mundo, tres litros de agua y una mochila digna de un comando de operaciones especiales, pero si llegado el caso y ocurre algo inesperado te bloqueas, te sirve exactamente de lo mismo que una colección de imanes de nevera.

Y me gusta que el libro no se quede únicamente en la supervivencia física. Hay una supervivencia mucho menos espectacular y bastante más real: la capacidad de tomar decisiones cuando estás asustado. Porque en una situación límite no solamente tienes que conseguir agua o comida. Tienes que decidir qué haces primero qué necesitas realmente, qué puedes abandonar, qué riesgo merece la pena asumir, cuándo moverte, cuándo esperar, pero lo fundamental es cómo conseguir que el miedo no decida por ti.

Ahí es donde este tipo de conocimiento deja de parecer algo reservado para excursionistas extremos y empieza a resultar útil para cualquiera. No porque vayamos a vivir mañana una película distópica, sino porque la vida tiene una desagradable costumbre de no pedir permiso antes de complicarse. Y existe algo profundamente liberador en descubrir que muchas de las cosas que damos por hechas pueden aprenderse.

No dependes exclusivamente de que exista una solución, puedes aprender a fabricar una; No necesitas tener todos los recursos, pero puedes aprender a aprovechar los que tienes; No puedes controlar lo que ocurre, Pero sí aumentar muchísimo tus posibilidades de responder bien.

Eso es, en el fondo, lo que propone este libro. No controlar el caos. Aprender a moverte dentro de él.

Y otra cosa que me gusta especialmente, la idea de que improvisar también es una habilidad. Vivimos rodeados de objetos diseñados para hacer exactamente una función. Una herramienta sirve para una cosa, un aparato sirve para otra, si deja de funcionar, lo sustituimos y se acabó, pero la supervivencia nos obliga a pensar de otra manera. Una cuerda deja de ser una cuerda y se convierte en una posibilidad. Un recipiente deja de ser un recipiente y se convierte en una herramienta. Un trozo de madera puede convertirse en media docena de cosas si sabes qué hacer con él. Es una forma de inteligencia mucho más antigua que nuestros teléfonos móviles. Por eso resulta tan fascinante, porque debajo de todo el equipamiento, las técnicas y las listas de cosas que conviene llevar en una mochila, el verdadero instrumento de supervivencia sigue siendo bastante poco sofisticado, nuestra cabeza.

Este no es un libro para esperar el fin del mundo sentado en el sofá con una lata de atún en la mano. Es un libro para recordar algo bastante más sencillo, como que saber hacer cosas sigue siendo una forma de libertad; Y quizá hemos delegado demasiadas capacidades en un mundo que damos por sentado que siempre estará ahí.

No sé si necesitaremos alguna vez construir un refugio, hacer fuego sin cerillas o encontrar agua en mitad de la nada. Espero sinceramente que no. Pero sí sé que hay algo tranquilizador en pensar, si algún día pasa algo, al menos sabré por dónde empezar.

Y para un libro de supervivencia, quizá no haya mejor punto de partida.

Recomendado para...

Lectores que disfrutan de los manuales prácticos de verdad, de esos que no están pensados únicamente para leer, sino para consultar, aprender y, llegado el caso, poner en práctica.

Para amantes de la naturaleza, excursionistas, campistas y personas que pasan tiempo al aire libre.

Para quienes quieren estar preparados ante emergencias sin necesidad de convertirse en prepper profesional.

Para los que siempre dicen "yo en una situación así no sabría qué hacer".

Y, especialmente, para cualquiera que haya descubierto que su nivel de supervivencia doméstica consiste en saber dónde está el cargador del móvil.

Porque nunca sabes cuándo vas a necesitar un plan B.


Cuando todo falla, saber qué hacer puede ser la diferencia entre entrar en pánico y salir adelante.

Veredicto de Halford

A ver, yo no quiero ser alarmista, pero si algún día se acaba el mundo y vosotros no sabéis hacer fuego, encontrar agua ni construir un refugio, no vengáis luego a preguntarme por qué no os avisé. Yo llevo años preparándome para el apocalipsis y, básicamente, consiste en saber dónde está la manta.

Y ahora tú...

Hay algo bastante extraño en que necesitemos un libro para recordarnos cómo sobrevivir sin las cosas que hemos convertido en imprescindibles. Agua, luz, comida, calor, información, una carretera despejada, una llamada telefónica, un botón, un enchufe.

Vivimos rodeados de soluciones tan inmediatas que hemos olvidado que, durante la mayor parte de la historia, las soluciones había que saber fabricarlas. Este libro me parece más interesante de lo que su estética de "por si llega el apocalipsis" podría hacernos pensar.

Al final, no va tanto de sobrevivir al fin del mundo. Va de recuperar algo bastante más pequeño y bastante más poderoso: la sensación de que puedes arreglártelas.

Y eso, en un mundo en el que cada vez dependemos de más cosas que no controlamos, tampoco es poca cosa.

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