From The Office to Industry. Cómo las series anticipan el futuro del trabajo
Argumento
¿Qué tienen en común una agencia de publicidad de los años sesenta, una oficina aparentemente anodina, un banco de inversión, una empresa tecnológica o una cocina sometida a una presión casi insoportable? Sobre el papel, muy poco. En la televisión, sin embargo, todas esas organizaciones se han convertido en escenarios privilegiados para observar cómo trabajamos, cómo nos relacionamos con nuestros compañeros y qué esperamos de las empresas a las que dedicamos buena parte de nuestra vida.
Cristina Mateo parte de esa idea para recorrer algunas de las series que mejor han retratado —o anticipado— las transformaciones del mundo laboral. Mad Men, Succession, The Office, Industry, Severance, The Bear, Borgen, The Morning Show, Hacks o Silicon Valley, entre otras, sirven aquí como casos de estudio para hablar de cuestiones que ya forman parte de nuestra realidad, como el choque entre generaciones, los nuevos modelos de liderazgo, la pertenencia a una organización, el trabajo híbrido, el agotamiento, los espacios de trabajo o la llegada de la inteligencia artificial a la toma de decisiones.
El análisis se completa con las voces de profesionales y líderes empresariales de distintos ámbitos, que permiten poner en diálogo la ficción con las experiencias concretas de las organizaciones actuales. El resultado es un recorrido que va de la oficina que conocíamos a los escenarios laborales que todavía estamos aprendiendo a imaginar.
Gooseopinión
Me parece algo especialmente interesante el utilizar las series para hablar del futuro del trabajo, todos sabemos que no son documentales, pero precisamente por eso pueden decir cosas que un informe empresarial de doscientas páginas tendría muchas más dificultades para explicar. Una serie puede enseñarnos en veinte minutos cómo funciona una cultura corporativa, qué ocurre cuando un jefe confunde autoridad con liderazgo o qué aspecto tiene un equipo cuando sus miembros están completamente quemados. Puede exagerarlo, por supuesto. Puede llevarlo hasta el límite. Pero incluso esa exageración suele partir de algo que reconocemos.
Cristina Mateo aprovecha muy bien esa capacidad de la ficción para convertir situaciones laborales en historias que podemos mirar desde fuera y, de repente, reconocer desde dentro. Porque The Office no habla únicamente de una oficina absurda, del mismo modo que Succession no trata solamente sobre una familia multimillonaria y The Bear no es simplemente una serie sobre una cocina. Detrás de sus personajes, conflictos y organizaciones aparecen preguntas bastante más incómodas, ¿qué esperamos de nuestro trabajo? ¿qué estamos dispuestos a sacrificar por él? ¿qué significa pertenecer a una empresa? y ¿hasta qué punto las estructuras que hemos aceptado como normales siguen teniendo sentido?
Y entre esas cuestiones aparece una de las claves del libro: el futuro del trabajo no consiste únicamente en decidir cuántos días iremos a la oficina o qué tareas podrá hacer una inteligencia artificial, es también una transformación de las relaciones humanas que se producen dentro de las organizaciones. Compartimos espacios con personas de generaciones distintas, trabajamos con modelos más flexibles, cambiamos nuestra relación con la autoridad y reclamamos algo que durante mucho tiempo parecía casi incompatible con la cultura empresarial, que nuestra vida no desaparezca durante las horas que estamos trabajando.
El recorrido por las series nos permite además observar cómo algunas de estas cuestiones llevan años apareciendo en pantalla antes de convertirse en palabras habituales en las empresas. El burnout, la necesidad de reconocimiento, los problemas de liderazgo, la dificultad para desconectar, la identidad profesional o la tensión entre resultados y bienestar no han aparecido de repente porque ahora formen parte de una presentación de recursos humanos. La ficción lleva tiempo enseñándonos sus consecuencias, normalmente a través de personajes que terminan bastante peor que nosotros después de una jornada laboral.
Mateo no se queda en el juego de reconocer series conocidas y señalar qué tema representa cada una. El libro intenta utilizar la cultura audiovisual como una herramienta de análisis y después poner esas observaciones en conversación con personas que conocen el mundo empresarial desde dentro. Esa combinación evita que la propuesta se convierta simplemente en una colección de referencias televisivas y permite trasladar la pregunta fundamental de la ficción a nuestra realidad ¿qué estamos viendo venir y todavía no sabemos muy bien cómo gestionar?
Una idea atraviesa todo el planteamiento, quizá las organizaciones del futuro no se parezcan tanto a las que imaginábamos. Durante décadas hemos construido una determinada imagen del trabajo —la oficina, el despacho, la jerarquía, el horario, el jefe, el equipo— y muchas de esas piezas están cambiando al mismo tiempo. Algunas desaparecerán, otras se transformarán y otras seguirán ahí, probablemente porque los seres humanos tenemos una sorprendente capacidad para inventar nuevas tecnologías y continuar teniendo exactamente los mismos problemas para comunicarnos entre nosotros, por eso las series son un laboratorio tan interesante. Nos permiten observar nuestras contradicciones antes de resolverlas. Nos muestran empresas que hablan de innovación mientras mantienen estructuras completamente obsoletas, líderes que confunden control con confianza, empleados que buscan propósito mientras cuentan los minutos para terminar la jornada y organizaciones que descubren que poner una mesa de ping-pong en la oficina no soluciona absolutamente nada. La ficción exagera, sí, pero a veces solo hace falta exagerar un poco la realidad para que podamos verla con claridad.
From the Office to Industry funciona como un recorrido por el trabajo que hemos tenido, el que tenemos y el que estamos empezando a construir. Y también como una reivindicación bastante sensata de algo que conviene no perder de vista cuando hablamos de innovación, inteligencia artificial o transformación empresarial, detrás de cada organigrama hay personas. Personas que necesitan trabajar, pero también relacionarse, sentirse reconocidas, descansar, aprender, equivocarse y tener una vida cuando termina la jornada.
Recomendado para...
Lectores que disfrutan de las series y, al mismo tiempo, tienen curiosidad por entender qué cuentan realmente sobre nosotros cuando parecen estar contando otra cosa. También puede resultar muy estimulante para personas que trabajan en empresas, gestionan equipos, estudian recursos humanos, liderazgo o comunicación, o simplemente se han preguntado alguna vez por qué una reunión podía haber sido un correo electrónico y por qué seguimos teniendo reuniones para decidir cómo reducir el número de reuniones.
Las series llevan años enseñándonos cómo estamos cambiando nuestra forma de trabajar; solo hacía falta aprender a mirarlas también como un laboratorio del futuro.
El veredicto de Halford
Yo después de este libro tengo una conclusión bastante clara, si alguien quiere saber cómo será la oficina del futuro, que siga viendo series y que, por favor, no me lo explique en una presentación de PowerPoint de 87 diapositivas. Porque entre The Office, Succession, Industry, Severance y compañía ya tenemos suficientes jefes desquiciados, empleados al borde del colapso, reuniones absurdas y empresas con nombres que parecen inventados por alguien que cobra demasiado por poner nombres a las empresas. Eso sí, como dentro de unos años la inteligencia artificial decida que las reuniones pueden durar siete segundos y que el departamento de Recursos Humanos somos todos nosotros, yo pienso pedir teletrabajo indefinido.
Y ahora tú...
Después de tantas series enseñándonos oficinas, jefes, compañeros y culturas empresariales que se parecen demasiado a las nuestras, ¿qué crees que ha entendido la ficción sobre el futuro del trabajo antes que las propias empresas?
