Historia de la literatura gótica y de terror
Argumento
Historia de la literatura gótica y de terror ofrece un recorrido amplio y ordenado por la tradición literaria de lo oscuro, desde sus orígenes en el siglo XVIII hasta sus manifestaciones más contemporáneas. Rocío Tizón traza una genealogía del género que abarca autores, obras, contextos históricos y transformaciones estéticas, atendiendo tanto al gótico clásico como a la evolución del terror moderno.
El libro analiza cómo el miedo, lo sobrenatural y lo inquietante han funcionado como herramientas narrativas para explorar conflictos sociales, psicológicos y culturales, y cómo el género ha ido adaptándose a los cambios de sensibilidad de cada época sin perder su capacidad de perturbación.
Gooseopinión
Uno de los mayores aciertos de este libro es que se toma el género en serio, sin necesidad de justificarlo ni de pedir permiso al canon. Rocío Tizón aborda la literatura gótica y de terror no como un apéndice marginal de la historia literaria, sino como un espacio central de reflexión sobre los miedos, deseos y tensiones de la cultura occidental.
El recorrido histórico está bien articulado y resulta accesible incluso para lectores no especializados. Tizón consigue explicar con claridad los orígenes del gótico —castillos, ruinas, lo sublime, lo espectral— y mostrar cómo esas primeras formulaciones fueron evolucionando hacia un terror cada vez más psicológico, urbano y contemporáneo. La transición no se presenta como ruptura, sino como transformación orgánica del miedo.
El libro destaca especialmente cuando contextualiza las obras dentro de su momento histórico. El terror no aparece como un género aislado, sino como una respuesta literaria a crisis sociales, científicas y morales: la Ilustración, la industrialización, el auge de la ciencia, la secularización o la alienación moderna. En ese sentido, el miedo funciona como un síntoma cultural más que como un simple recurso narrativo.
Acierta al no limitarse a los nombres más obvios. Aunque los grandes clásicos están presentes, el texto abre espacio a autores y corrientes menos transitadas, ampliando la mirada y evitando una historia cerrada o repetitiva. Esta amplitud convierte el libro en una herramienta útil tanto para quienes se acercan por primera vez al género como para lectores habituales que buscan ordenar y profundizar en sus lecturas.
El estilo es claro, divulgativo y bien estructurado. No se pierde en excesos teóricos ni en jerga académica innecesaria, lo que facilita una lectura fluida. A veces se echa en falta una mayor carga interpretativa o una voz más personal en determinados pasajes, pero esa elección responde al propósito del libro: ofrecer una visión panorámica sólida, más que un ensayo subjetivo.
Es curioso cómo el libro invita a releer el género desde una perspectiva menos ornamental y más crítica. El terror aparece aquí no solo como entretenimiento, sino como una forma de pensar lo prohibido, lo reprimido y lo que la sociedad no sabe —o no quiere— nombrar. Esa lectura devuelve al género una densidad que a menudo se le niega.
Historia de la literatura gótica y de terror funciona como un mapa fiable y bien construido de un territorio literario complejo y fascinante. No pretende agotar el tema, pero sí ofrecer una base sólida desde la que seguir explorando.
Un ensayo claro y bien documentado que reivindica el valor literario y cultural del terror, ideal como introducción amplia y como guía de lectura para profundizar en el género.
