La inexistencia

18.04.2026

Autor: Rosita Rivas Martínez

Editorial: Petricor

Número de páginas: 214

ISBN: 9791399057201

Categoría: ðŸŒ€ Narrativa contemporánea · Existencia, determinismo y rebeldía

Valoración: ✰✰✰✰

Argumento

En La inexistencia, Rosita Rivas Martínez parte de una imagen tan potente como incómoda: antes de llegar al mundo habitamos un espacio de pura posibilidad, un "útero cósmico" sin tiempo ni límites, un lugar de contención absoluta del que somos arrancados sin haberlo pedido. A partir de ahí, la novela convierte el nacimiento en una experiencia menos idílica que violenta: no solo se llega a la vida, sino que se llega ya con un guion encima, con expectativas ajenas, normas previas y un sistema de instrucciones que parece anticipar quién deberíamos ser antes incluso de saber quiénes somos.

En ese marco aparece Seda, una bebé fuera de norma, casi imposible, dotada de unas capacidades físicas extraordinarias y de una determinación feroz para cuestionar el papel que le ha sido asignado. Su sola existencia introduce una alteración radical en el entorno: quienes la rodean empiezan a enfrentarse a preguntas que hasta entonces habían mantenido domesticadas. ¿Estamos viviendo la vida que realmente queremos? ¿Cuánto de lo que hacemos responde a una decisión propia y cuánto a un guion heredado?

La novela se mueve en el terreno de la provocación, el humor ácido y la fábula existencial. Lo que cuenta no es solo la historia de una criatura singular, sino la de un mundo de adultos obligado a revisar sus automatismos al contacto con alguien que todavía no ha aceptado del todo las reglas del juego. El resultado es una narración que utiliza lo insólito para interrogar la normalidad.

Gooseopinión

Leer La inexistencia es entrar en una novela que se propone una tarea bastante ambiciosa: pensar la existencia como imposición antes que como destino elegido. La premisa ya deja claro que Rosita Rivas Martínez no va a plantear una historia realista en sentido estricto, sino una especie de artefacto narrativo donde la exageración, la fábula y el humor sirven para tocar preguntas muy serias. Y ahí está, precisamente, una de sus mayores bazas: en entender que a veces solo la deformación literaria permite ver con nitidez aquello que en la vida cotidiana damos por supuesto.

Lo más interesante del libro es esa crítica frontal a los automatismos. La autora parte de una intuición bastante contemporánea —y bastante incómoda—: vivimos muchas veces como si hubiéramos aceptado un libreto sin leer la letra pequeña. Nacemos, heredamos hábitos, expectativas, ritmos, formas de desear y de obedecer, y rara vez nos detenemos a examinar cuánto hay de propio en todo eso. La inexistencia convierte esa sospecha en motor narrativo. No se trata solo de rebelarse contra una norma concreta, sino de poner en cuestión el sistema entero de instrucciones invisibles que organiza la vida social.

La elección de una bebé como protagonista resulta, además, muy sugerente. No solo porque rompe con cualquier idea convencional de personaje, sino porque sitúa el conflicto en un momento liminar: el inicio mismo de la entrada en el mundo. Seda aparece como una criatura todavía no domesticada, no del todo integrada en la lógica del "esto se hace así". Y ahí está su potencia simbólica. La infancia, o al menos esta infancia hiperbólica y casi fantástica, se convierte en el lugar desde el que mirar a los adultos y revelar el artificio de sus costumbres. Ella no encaja, y precisamente por eso obliga a los demás a preguntarse por qué ellos sí lo hicieron.

El humor ácido es la herramienta central del libro, y eso le sienta muy bien a una propuesta así. Porque cuando una novela quiere hablar de condicionamiento, obediencia, rutina y alienación, corre el riesgo de volverse excesivamente discursiva. El humor, en cambio, permite otra cosa: descolocar al lector, hacerle ver lo ridículo de ciertos comportamientos o certezas sin necesidad de pontificar. La provocación funciona aquí como método de pensamiento. No para escandalizar por puro gusto, sino para aflojar la costra de lo habitual.

También resulta especialmente atractiva la idea del nacimiento como trauma filosófico. Esa imagen del "arranque" de un lugar absoluto de contención hacia un mundo lleno de mandatos recuerda, de forma lateral, a ciertas tradiciones existencialistas y psicoanalíticas, pero traducidas a un registro narrativo mucho más lúdico e irreverente. Hay algo de Beckett en la pregunta por haber sido arrojados al mundo, algo de sátira filosófica en el modo en que se plantea el guion social, y quizá también algo de cuento cruel o de distopía íntima. Esa mezcla da mucho juego a la novela sin perder su nervio narrativo.

La inexistencia pertenece a esa clase de libros que no buscan tanto representar la realidad como desprogramar la mirada con la que la enfrentamos. Y eso siempre resulta estimulante. La literatura que toca las narices —como dice la propia contraportada— suele ser la que obliga a pensar no solo en lo que cuenta, sino en la forma en que lo cuenta. Aquí la rareza de la protagonista, las habilidades imposibles y la hipérbole existencial no son caprichos, sino instrumentos para forzar una pregunta: si nos arrancaran del piloto automático, ¿qué quedaría realmente de nosotros?

La novela tiene una propuesta singular, irreverente y conceptualmente muy fértil, donde la fábula sirve para discutir los mecanismos más invisibles de la domesticación cotidiana. Más que una historia sobre una niña extraordinaria, crea una historia sobre el desconcierto que produce cualquiera que se niega a aceptar lo normal como inevitable.

Recomendado para...

Lectores que disfrutan de novelas provocadoras, con humor negro y trasfondo existencial, en la estela de lecturas como La Metamorfosis de Kafka, Momo de Michael Ende por su crítica a los ritmos impuestos, o Matriz de Lauren Groff cuando la rareza femenina se convierte en fuerza de alteración del orden.


Una novela extraña, combativa y con filo que utiliza la fábula y el humor ácido para recordarnos que casi todo lo que llamamos normalidad merece, al menos una vez, ser puesto en duda.

Y ahora tú...

¿Cuánto de lo que eres has elegido de verdad… y cuánto responde al manual invisible que te entregaron antes de que pudieras hablar?

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