Los diarios de Emma M. Lion Vol.1
Argumento
Emma M. Lyon ha vuelto a San CrispÃn con una intención bastante razonable, llevar una vida tranquila, dedicarse al estudio y, a ser posible, mantenerse alejada de cualquier complicación. Naturalmente, no va a conseguir ninguna de las tres cosas.
Estamos en 1883 y Emma acaba de regresar al barrio en el que creció, instalándose en Lapislázuli House, donde le esperan un primo excéntrico, una tÃa capaz de intimidar a cualquiera y una colección de vecinos cuya existencia parece diseñada especÃficamente para poner a prueba su paciencia. Asà que Emma hace lo que cualquier mujer sensata harÃa ante semejante panorama, escribirlo todo en su diario.
A través de sus anotaciones vamos descubriendo su particular manera de observar el mundo, una mirada cargada de ironÃa, inteligencia y bastante poca disposición a comportarse como se supone que debe hacerlo una señorita de su época, porque Emma podrá vivir en la Inglaterra victoriana, pero eso no significa que tenga intención de jugar según sus reglas.
Gooseopinión
Lo primero que hay que decir de Una señorita muy poco victoriana es que Emma M. Lyon no ha venido a pedir permiso. Y eso se agradece. Beth Brower construye una protagonista que funciona porque no necesita convertirse en una heroÃna extraordinaria en el sentido clásico. Emma no tiene que salvar el mundo, enfrentarse a un ejército ni protagonizar una gran conspiración para resultar interesante, le basta con observar, y sobre todo, con decir lo que piensa.
El formato de diario es fundamental para que funcione ese personaje. Estamos constantemente dentro de la cabeza de Emma, siguiendo sus impresiones, sus descubrimientos, sus enfados y sus comentarios sobre las personas que la rodean. La narración adquiere un tono muy particular, porque lo que conocemos de San CrispÃn no procede de una voz omnisciente que nos explica cómo es ese mundo, sino de la mirada subjetiva, irónica y bastante indiscreta de alguien que está intentando sobrevivir a él. Y Emma observa muchÃsimo. Observa a su familia, a sus vecinos, las normas sociales, las pequeñas miserias cotidianas y, especialmente, todas esas expectativas que pesan sobre una mujer que se supone que debe saber cuál es su lugar y mantenerse convenientemente dentro de él.
El problema es que Emma parece no haber recibido ese manual de instrucciones.
La gracia está en que la novela no necesita convertir constantemente esa rebeldÃa en grandes declaraciones. Buena parte del encanto está en las pequeñas fricciones relataladas, lo que Emma piensa frente a lo que deberÃa pensar, lo que quiere hacer frente a lo que se espera de ella y la distancia entre las buenas maneras que exige su entorno y todo aquello que realmente está ocurriendo debajo de ellas, porque una cosa es guardar las apariencias y otra muy distinta conseguir que Emma se crea lo que le están contando.
El resultado tiene un componente de comedia de costumbres que funciona genial cuando la autora deja que sean los personajes quienes generan las situaciones. Archibald, Eugenia y los habitantes de San CrispÃn forman una galerÃa suficientemente peculiar como para que Emma no tenga ninguna posibilidad real de aburrirse, por mucho que ese fuera precisamente su propósito al regresar. Y aquà llegamos a una de las cosas que más me han gustado del libro: la sensación de que Emma está intentando escribir una vida tranquila mientras todos los demás conspiran involuntariamente para proporcionarle una historia.
El tÃtulo tampoco nos engaña. Esta es una señorita muy poco victoriana, pero no porque la novela necesite convertirla en una mujer del siglo XXI disfrazada con corsé. Emma pertenece a su tiempo, conoce las reglas de su sociedad y justo por eso resulta tan divertido verla relacionarse con ellas. Las cuestiona, las observa y, cuando puede, las sortea con una mezcla de inteligencia y descaro, lo que hace que el libro tenga un punto deliciosamente anacrónico sin que la protagonista deje de resultar creÃble dentro de su mundo.
Hay algo particularmente agradable en leer una historia que no parece tener prisa por demostrarte nada. Los diarios de Emma M. Lion se toma su tiempo para presentarte a sus personajes, construir el ambiente y dejar que la vida cotidiana de Lapislazuli House vaya adquiriendo personalidad. Es una lectura que apuesta más por la voz, los personajes y las situaciones que por una sucesión frenética de acontecimientos, por eso funciona mejor si entras en ella buscando compañÃa literaria y humor más que una gran aventura histórica.
Emma es el centro absoluto de la novela, sÃ, pero el verdadero motor es su mirada. Una mirada que puede ser mordaz, divertida, ingenua en algunos momentos y tremendamente lúcida en otros. Lo suficientemente crÃtica como para que entendamos que detrás de sus comentarios aparentemente cotidianos hay una mujer que está intentando encontrar su propia manera de vivir en un mundo que ya ha decidido cómo deberÃa hacerlo, lo que consigue que sea tan fácil cogerle cariño. Emma no pretende ser perfecta. Pretende ser Emma. Y, en una época en la que a las mujeres se les exigÃa cumplir con un catálogo bastante extenso de expectativas, eso ya es una forma bastante considerable de rebeldÃa.
Recomendado para...
Lectores que disfrutan de las novelas de época con humor, personajes excéntricos y protagonistas femeninas con personalidad, especialmente si te gustan las historias construidas alrededor de una voz narrativa muy marcada.
También para quienes disfrutan de los diarios ficticios y de esas novelas en las tienes la sensación de haber entrado en casa de una familia que no conoces y, cinco páginas después, ya estás completamente al tanto de sus problemas.
Si te gustan las novelas de costumbres, el humor británico y las protagonistas que tienen una relación complicada con eso de "comportarse como corresponde", Emma M. Lyon puede ser una muy buena compañÃa.
Y, por supuesto, este es solo el primer volumen. Lo cual significa que, si Emma ya te ha caÃdo bien, todavÃa queda bastante San CrispÃn por delante.
"Una señorita muy poco victoriana" Y no hace falta añadir mucho más
El veredicto de Halford
Halford se ha leÃdo el diario de Emma. Ahora quiere mudarse a Lapis Lazuli House. Dice que allà pasan demasiadas cosas, que hay demasiados personajes interesantes y que, sobre todo, hay suficiente cotilleo como para no necesitar salir de casa jamás. Ha preguntado si puede llevarse las maletas. No le he contestado.
Y ahora tú...
Si buscas una novela histórica llena de grandes acontecimientos, batallas, intrigas polÃticas y señores muy serios hablando sobre el destino del Imperio, probablemente este no sea tu libro.
Pero si lo que quieres es conocer a una mujer con una voz propia, meterte en su diario y pasar un rato entre personajes peculiares, ironÃa, pequeñas rebeliones y bastante vida cotidiana, entonces merece la pena abrir la puerta de Lapis Lazuli House.
Eso sÃ, entra bajo tu propia responsabilidad.
Emma ya te ha avisado de que últimamente pocas cosas le salen bien.
Y sospecho que esto no ha hecho más que empezar.
