Los hijos de los boomers

08.02.2026

Autor: Estefanía Molina

Editorial: Destino

Número de páginas: 189

ISBN:: 9788423369263

Valoración: ✰✰✰✰

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Argumento

Los hijos de los boomers es un ensayo sociopolítico que analiza la situación de las generaciones nacidas a partir de los años ochenta y noventa, hijas de una clase media que creyó en la estabilidad y el progreso, pero que han crecido en un contexto de precariedad, crisis económicas y expectativas frustradas. Estefanía Molina estudia cómo este desajuste entre promesa y realidad ha generado una generación marcada por la desconfianza hacia las instituciones y por una relación ambigua con el sistema político y económico.

El libro recorre cuestiones como el empleo inestable, el acceso imposible a la vivienda, la ruptura del ascensor social y el impacto cultural de estas transformaciones. A partir de datos, análisis político y observación social, la autora describe el surgimiento de una generación antisistema no necesariamente revolucionaria, pero sí profundamente crítica con los discursos heredados del bienestar y la meritocracia.

Gooseopinión

Leer Los hijos de los boomers es enfrentarse a una genealogía del desencanto. Estefanía Molina no escribe desde la nostalgia ni desde el ajuste de cuentas, sino desde una voluntad de comprensión: ¿Qué ocurre cuando una generación es educada bajo la promesa de la estabilidad y llega a la edad adulta en un mundo que ya no puede cumplirla? El libro se articula como una autopsia de la clase media tal como fue entendida por los boomers y como ya no puede ser vivida por sus descendientes.

Uno de los ejes centrales del ensayo es la ruptura del relato del progreso. La autora muestra cómo la idea de que cada generación viviría mejor que la anterior se ha convertido en una ficción. La precariedad laboral, la temporalidad crónica y el encarecimiento de la vivienda no son accidentes coyunturales, sino síntomas de un cambio estructural. En este contexto, la frustración no es solo económica, sino también simbólica: se rompe el pacto emocional entre esfuerzo y recompensa.

Molina acierta al señalar que esta situación produce una subjetividad política específica. No estamos ante una generación apática, sino ante una generación escéptica. La desconfianza hacia los partidos, los medios y las élites no nace del desinterés, sino de una experiencia reiterada de promesas incumplidas. El "antisistema" que describe el libro no es un bloque homogéneo, sino una constelación de actitudes: desde el desencanto pragmático hasta la protesta explícita, pasando por la ironía, la autoexclusión y la búsqueda de salidas individuales.

Importante destacar cómo conecta condiciones materiales y emociones políticas. La precariedad no solo empobrece, también modela el carácter colectivo: genera ansiedad, aplaza proyectos vitales y debilita la idea misma de futuro. La autora muestra que esta generación no solo hereda menos, sino que hereda un mundo más incierto, y que esa incertidumbre se traduce en nuevas formas de relación con el trabajo, el consumo y la política.

El libro también plantea una reflexión sobre el conflicto intergeneracional. Lejos de caricaturizar a los boomers como culpables individuales, Molina analiza los cambios históricos que hicieron posible su ascenso social y los compara con las condiciones actuales. La brecha no es moral, sino estructural: donde hubo crecimiento, ahora hay estancamiento; donde hubo crédito social, ahora hay deuda simbólica. Este enfoque evita el resentimiento fácil y propone una lectura más compleja del choque entre expectativas heredadas y realidades contemporáneas.

Otro aspecto relevante es su análisis del lenguaje político. La autora muestra cómo términos como "esfuerzo", "emprendimiento" o "flexibilidad" han sido vaciados de contenido emancipador y reutilizados para normalizar la inseguridad. Así, el discurso meritocrático se revela como un relato que ya no explica la experiencia vital de quienes encadenan trabajos temporales y alquileres imposibles. El antisistema surge, en parte, como respuesta narrativa a este vacío de sentido.

Los hijos de los boomers funciona como un diagnóstico generacional, pero también como una reflexión sobre el agotamiento de un modelo social. No idealiza la rebeldía ni promete soluciones inmediatas; más bien describe un paisaje donde la crítica al sistema convive con la dificultad para imaginar alternativas estables. El libro deja claro que el problema no es solo económico, sino cultural: cuando el futuro se vuelve inverosímil, la política se vuelve frágil.

Un ensayo lúcido y necesario sobre la crisis de la clase media y la construcción de una generación crítica con el sistema. Recomendable para lectores interesados en política, sociología y en comprender el malestar generacional más allá de los tópicos sobre juventud y desafección.