Neuronas en marcha

02.05.2026

Autor: José Luis Trejo

Editorial: GeoPlaneta ciencia

Número de páginas: 278

ISBN: 9788408314493

Categoría: ðŸ§  Divulgación científica · Cuerpo, cerebro y bienestar

Valoración: ✰✰✰✰✰

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Argumento

En Neuronas en marcha, José Luis Trejo se adentra en una idea que puede parecer sencilla, pero que tiene profundas implicaciones biológicas y existenciales: mover el cuerpo cambia el cerebro. A partir de los hallazgos de la neurociencia contemporánea, el autor explica cómo la actividad física no solo mejora la forma física o previene ciertas enfermedades, sino que modifica directamente la arquitectura cerebral y afecta procesos esenciales como la memoria, el aprendizaje, la regulación emocional o la reserva cognitiva.

El libro traduce ese conocimiento científico a un lenguaje claro y accesible, mostrando que el ejercicio no es una recomendación secundaria de estilo de vida, sino un factor central en la salud mental y cognitiva. Trejo plantea que moverse puede fortalecer la atención, proteger frente al deterioro cerebral, mejorar el estado de ánimo y actuar como una de las herramientas más eficaces para cuidar la mente en un mundo cada vez más sedentario y saturado.

Más que un manual de entrenamiento, Neuronas en marcha se construye como un ensayo de divulgación que quiere cambiar la manera en que entendemos la relación entre cuerpo y cerebro. No se trata solo de hacer ejercicio por estética o rendimiento, sino de comprender que la actividad física forma parte de la ecología misma del pensamiento y del bienestar.

Gooseopinión

Leer Neuronas en marcha es entrar en uno de esos libros de divulgación científica que tienen la virtud de reorganizar una idea que, en el fondo, ya estaba ahí, pero que no terminábamos de pensar en toda su profundidad. Porque sí, sabemos que moverse "es bueno", que mejora el ánimo, que ayuda a dormir o que reduce el estrés. Pero José Luis Trejo quiere ir mucho más allá de esa versión casi moral o higienista del ejercicio para situarlo en su verdadero terreno: la neurobiología del cerebro vivo.

Lo más interesante del libro es que desarma una separación muy arraigada entre cuerpo y mente. Durante demasiado tiempo hemos pensado el ejercicio como una actividad dirigida al cuerpo y la lectura, la memoria o la vida emocional como asuntos de otra esfera, casi más noble o más abstracta. Este ensayo viene a recordarnos que esa división es falsa. Moverse también es una forma de pensar mejor, de sentir mejor y de sostener la propia vida psíquica de un modo más saludable. La actividad física, en esta lectura, deja de ser un añadido externo y pasa a entenderse como parte de la infraestructura biológica del bienestar.

Uno de los grandes aciertos de una propuesta así está en la posibilidad de desdramatizar el cuidado cerebral. En los últimos años, todo lo relacionado con el cerebro se ha cargado de una especie de prestigio casi místico: suplementos, entrenamientos cognitivos, promesas de optimización, tecnologías de mejora, discursos sobre productividad mental… Frente a eso, el libro ofrece algo mucho más elemental y, precisamente por eso, más poderoso: andar, correr, moverse, activar el cuerpo como intervención real sobre la salud del cerebro. No hay aquí glamour futurista, sino biología concreta.

También resulta especialmente valioso que el autor insista en la relación entre ejercicio y salud mental. Ese es uno de los puntos más delicados y más importantes del debate actual. Hablar del ejercicio como "antidepresivo" puede ser útil si se hace con rigor y sin caer en simplificaciones culpabilizadoras. Porque, evidentemente, ningún libro serio debería sugerir que salir a correr resuelve por sí solo el sufrimiento psíquico complejo. Pero sí es fundamental recordar —y Trejo lo hace desde la evidencia científica— que el movimiento tiene efectos profundos sobre el estado de ánimo, la regulación emocional y la resiliencia cognitiva. La clave, como siempre, está en no convertir la ciencia en eslogan, sino en mostrar con precisión qué puede hacer el ejercicio y hasta dónde llega su potencia real.

Otro aspecto muy sugerente es la noción de reserva cognitiva, porque desplaza el foco hacia una temporalidad más amplia. No se trata solo de sentirte mejor hoy o de recordar mejor mañana, sino de pensar el cerebro como algo que se construye, se fortalece y se protege a lo largo del tiempo. En una sociedad envejecida y cada vez más preocupada por el deterioro cognitivo, esa perspectiva resulta especialmente relevante. El movimiento deja de ser una obligación estética o una tarea de autocontrol para convertirse en una forma de inversión biológica en la propia capacidad futura de seguir pensando, recordando y habitando el mundo con lucidez.

Neuronas en marcha se sitúa en una línea de divulgación científica especialmente necesaria: aquella que no busca simplemente fascinar con descubrimientos, sino modificar la percepción práctica del lector. Ese es quizá el sentido de la contraportada cuando dice que el libro no solo informa, sino que transforma la manera de mirar el cerebro. La buena divulgación tiene justamente esa capacidad: hacerte entender algo complejo de forma tan clara que después ya no puedes volver a pensar igual.

Hay además una dimensión casi cultural en la tesis del libro. Vivimos en sociedades donde lo sedentario está profundamente normalizado y donde el cuerpo, muchas veces, aparece solo como problema o como objeto de rendimiento. Pensar el movimiento desde la neurociencia permite devolverle otra dignidad: la de ser una necesidad constitutiva del organismo humano, no una actividad opcional reservada a quien tiene disciplina, tiempo o interés deportivo. En ese sentido, el libro no habla solo de ejercicio, sino de una forma distinta de imaginar la relación entre vida cotidiana, cuerpo y pensamiento.

Podemos decir que es un ensayo muy sólido y oportuno, de esos que consiguen enlazar rigor científico con consecuencias prácticas sin caer en simplismos. Su mayor fuerza está en recordarnos algo que quizá intuíamos, pero no terminábamos de asumir del todo: que cuidar el cerebro no es solo leer, dormir o meditar, sino también poner el cuerpo en marcha para que la mente no se apague.

Recomendado para...

Lectores que disfrutan de la divulgación científica clara y quieren comprender cómo el ejercicio físico influye en la memoria, el ánimo y la salud cerebral, en la estela de lecturas como Reescribirnos de María Berdasco, La vida secreta de la mente de Mariano Sigman o El cerebro del niño cuando la ciencia se vuelve práctica sin perder rigor.


Un libro muy valioso y convincente que demuestra que moverse no es solo una cuestión física, sino una de las formas más directas, accesibles y potentes de cuidar el cerebro.

Y ahora tú...

Si cuidar la mente implica también mover el cuerpo, ¿cuántas veces hemos separado artificialmente dos cosas que en realidad siempre han trabajado juntas?

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