Odisea

07.08.2026

Autor: Stephen Fry

Editorial: Anagrama

Número de páginas: 392

ISBN: 9788433949905

Categoría: 🏺 Mitología griega, épica y relectura contemporánea · el regreso del héroe cuando la guerra ya ha terminado

Valoración: ✰✰✰✰✰

Nota: esta reseña incluye enlaces de afiliado.

Argumento

Stephen Fry culmina su recorrido por la mitología griega con una nueva aproximación a una de las historias fundacionales de la literatura occidental, en este caso el regreso de Odiseo a Ítaca tras la caída de Troya. Después de años de guerra, el héroe emprende un viaje que debería conducirlo de vuelta al hogar, pero que acabará prolongándose durante una década entre naufragios, monstruos, dioses irritados, islas hechizadas y decisiones tan brillantes como discutibles.

En esta versión aparecen los episodios más conocidos de la tradición homérica -el cíclope Polifemo, los lotófagos, Circe, las sirenas, Escila y Caribdis, Calipso- y ese largo itinerario donde cada escala pone a prueba no solo la astucia del protagonista, sino también su orgullo, su resistencia y su capacidad para sobrevivir a las consecuencias de sus propios actos.

Mientras tanto, en Ítaca, Penélope libra una batalla mucho menos espectacular, pero igual de decisiva. Rodeada de pretendientes que intentan ocupar el lugar de su marido y apropiarse del reino, su espera no es pasiva ni sentimental, sino estratégica. La casa, el telar, el silencio y la demora se convierten en formas de resistencia.

Fry recupera la materia clásica desde un tono divulgativo, ingenioso y muy consciente de las lecturas contemporáneas del mito. Su Odisea no se limita a celebrar al héroe, sino que observa con ironía las concesiones que la tradición ha hecho a la masculinidad heroica y abre la historia a una lectura más coral, donde el regreso de los vencedores revela también heridas, abusos, pérdidas y zonas de sombra.

Gooseopinión

La Odisea siempre ha sido mucho más que la historia de un hombre que intenta volver a casa. Es un relato sobre el deseo de regresar, sí, pero también sobre todo aquello que impide hacerlo, la guerra, la culpa, el orgullo, la tentación, el relato que uno construye sobre sí mismo y la distancia enorme entre sobrevivir y ser capaz de volver de verdad. Stephen Fry lo sabe y por eso su versión no intenta sustituir a Homero ni competir con la grandeza del poema original. Su propuesta es otra, ni más ni menos que acercar el mito al lector contemporáneo sin despojarlo de su extrañeza, su violencia, su belleza ni su complejidad moral. Como ya hizo en Mitos, Héroes y Troya, Fry combina erudición, humor, claridad narrativa y una enorme capacidad para recordar que los mitos siguen vivos precisamente porque pueden ser contados de nuevo, acertando en la forma en que desidealiza la figura de Odiseo sin destruirla. El héroe sigue siendo inteligente, magnético, valiente y fascinante. Pero también es vanidoso, manipulador, imprudente, mentiroso cuando le conviene y demasiado consciente de su propio ingenio. Fry no cae en el gesto simplista de cancelar al héroe clásico, sino que lo vuelve más interesante al permitir que sus contradicciones permanezcan a la vista. Ese matiz es fundamental, porque la tradición occidental ha tendido durante siglos a leer la astucia de Odiseo como virtud casi absoluta. Fry, en cambio, se permite preguntar cuánto daño puede causar un hombre convencido de que siempre sabrá salir de cualquier situación. La inteligencia del protagonista lo salva una y otra vez, pero también lo mete en problemas que podrían haberse evitado. Su brillantez no es inocente. Su carisma tampoco.

La lectura contemporánea aparece especialmente en el tratamiento de Penélope. La espera, tantas veces presentada como símbolo de fidelidad pasiva, adquiere aquí una densidad mucho más política. Penélope no está congelada en el tiempo aguardando al marido ausente. Está administrando una crisis, protegiendo su casa, resistiendo la presión de los pretendientes y sosteniendo una forma de poder extremadamente frágil en un mundo que no se lo pone fácil. Ahí Fry introduce una mirada muy necesaria sobre lo que ocurre cuando la épica baja del campo de batalla y entra en el espacio doméstico. La guerra termina para unos, pero sus consecuencias se prolongan para todos. Los héroes regresan convertidos en leyenda, pero los hogares que abandonaron no han permanecido intactos esperando su retorno. La Odisea, leída así, deja de ser solo una aventura marítima y se convierte en una reflexión sobre los daños posteriores a la guerra.

El tono de Fry funciona bien porque equilibra respeto e irreverencia. Conoce las fuentes, pero no las momifica. Se permite bromear, comentar, subrayar ironías y señalar contradicciones sin convertir el mito en una parodia. Esa mezcla de entusiasmo y distancia crítica es una de sus grandes señas de identidad como divulgador, resultando particularmente valioso que el libro no trate la mitología como un conjunto de estampas solemnes, sino como una tradición narrativa llena de cuerpos, deseos, errores, trampas, castigos y ambigüedades. Los dioses no son conceptos abstractos, los monstruos no son solo obstáculos fantásticos y los héroes no son figuras limpias. Todo está manchado de humanidad, incluso cuando intervienen fuerzas divinas.

La estructura episódica del viaje conserva su poder original. Cada escala funciona como aventura, pero también como prueba moral. Los lotófagos hablan del olvido; las sirenas, del deseo de saber y de la seducción de la muerte; Circe y Calipso, del cautiverio disfrazado de placer; Polifemo, del choque entre inteligencia y brutalidad, pero también de la soberbia que arruina una huida casi perfecta.

Fry consigue que esos episodios resulten reconocibles sin sentirse gastados. Y ese es un mérito enorme, porque la Odisea forma parte de ese reducido grupo de historias que todo el mundo cree conocer incluso antes de haberlas leído. El autor trabaja precisamente contra esa falsa familiaridad. Nos recuerda que los mitos no se agotan porque sepamos sus escenas principales; al contrario, vuelven a abrirse cada vez que alguien los cuenta desde otro ángulo.

Quizá quienes busquen una versión más académica o filológicamente estricta prefieran acudir directamente a las traducciones del poema homérico. Pero esa no es la función de este libro. La Odisea de Fry pertenece al terreno de la divulgación literaria inteligente. Una puerta de entrada, una relectura gozosa y una conversación con el mito desde el presente, una culminación muy coherente de la tetralogía mitológica de Stephen Fry. Una obra ágil, culta, divertida y más crítica de lo que aparenta, que devuelve brillo a una historia milenaria sin ocultar sus sombras. Su mayor virtud está en recordar que los héroes no son interesantes porque sean perfectos, sino porque sus grandezas y miserias siguen hablándonos de nosotros.

Porque quizá volver a casa nunca fue solo encontrar el camino de regreso, simplememte era descubrir si, después de la guerra, del deseo, del miedo y de la gloria, todavía queda alguien capaz de reconocerse al llegar.

Recomendado para...

Lectores que han disfrutado de Mitos, Héroes y Troya del propio Stephen Fry, de Circe de Madeline Miller, Penélope y las doce criadas de Margaret Atwood o de relecturas contemporáneas del mundo clásico como las de Mary Beard. También resultará especialmente atractivo para quienes quieren acercarse a Homero sin miedo reverencial, pero con una versión que respeta la grandeza del mito mientras lo mira con ironía, inteligencia y sensibilidad actual.


Una lectura espléndida para regresar a la épica griega desde otro lugar: menos pedestal, más humanidad; menos héroe incuestionable, más relato abierto a sus grietas.

Y ahora tú...

Si la verdadera prueba de Odiseo no fuera sobrevivir al viaje, sino volver convertido en alguien capaz de habitar de nuevo su propia casa, ¿seguiríamos llamándolo héroe de la misma manera?

Share