Perdidas en el bosque

Autor: Margaret Atwood
Editorial: Salamandra
Número de páginas: 304.
ISBN: 9788419456793
Valoración: ✰✰✰✰
Argumento:
Considerada una de las escritoras más visionarias y canónicas, y alabada como «la mejor narradora de nuestra era», Margaret Atwood regresa al terreno de la ficción con Perdidas en el bosque, una colección de quince historias en las que la mítica autora de El cuento de la criada aborda -con su acostumbrado ingenio, mordacidad, imaginación y talento para subvertir el orden establecido- las relaciones familiares, el matrimonio, la pérdida y el significado de vivir en pareja.
Teñidos de una fuerte intensidad nostálgica, todos los relatos nos ofrecen una visión sincera, apasionante e inequívocamente autobiográfica de las minucias de la vida.
Desde los protagonizados por el matrimonio formado por Tig y Nell, que forman una novela mosaico, hasta «Morte de Smudgie», sobre la muerte de un gato, pasando por «Mi maléfica madre», que sigue una relación entre madre e hija a través de los años y muestra cómo y por qué muchas personas acaban siendo como sus padres, «La entrevista post mortem», que contiene una improbable conversación entre la autora y su admirado George Orwell, con quien se encuentra a través de una médium en trance o «Muerte a golpe de concha», en la que Hipatia de Alejandría cuenta su propia ejecución.
Con una prosa tan inteligente como conmovedora y unos personajes inolvidables, Margaret Atwood muestra en estas historias, profundamente íntimas e impregnadas de una gran humanidad, su genio como exploradora intrépida y desinhibida de estos tiempos convulsos y nos presenta un cuadro único de nuestro lugar en el mundo y del sentido de la vida.
Gooseopinión:
Novela que se lee con una inquietud creciente, como si el paisaje no fuera solo un escenario sino una entidad que observa, absorbe y transforma a quienes lo atraviesan. Desde las primeras páginas queda claro que el bosque no es aquí un simple telón de fondo: es un espacio simbólico, un territorio donde se suspenden las certezas y donde las identidades comienzan a desdibujarse.
Lo que más me sorprendió del libro es su capacidad para trabajar la pérdida en múltiples niveles. No solo la pérdida física —estar desorientadas, fuera de lugar—, sino la pérdida interior: de referencias, de vínculos, de la propia narrativa que una se cuenta para seguir adelante. El bosque actúa como catalizador de esa deriva emocional, obligando a las protagonistas a enfrentarse a lo que normalmente queda cubierto por la rutina y el lenguaje social.
La novela se sostiene sobre una atmósfera densa y bien construida. Hay una sensación constante de amenaza difusa, de peligro latente que nunca termina de concretarse del todo. Esa ambigüedad es uno de sus grandes aciertos: no necesita explicar en exceso para inquietar. Confía en el silencio, en lo sugerido, en la incomodidad que surge cuando no tenemos todas las respuestas.
A nivel estilístico, la prosa es contenida, precisa, con un ritmo que acompaña la progresiva desorientación de las protagonistas. No hay grandilocuencia ni efectismo gratuito; el texto avanza con una calma inquietante que refuerza la sensación de encierro, incluso en un espacio abierto como el bosque. Es una escritura que sabe cuándo detenerse y cuándo avanzar, y que entiende que el miedo —y la introspección— funcionan mejor cuando no se subrayan.
Desde una lectura más personal, lo que me dejó poso fue la forma en que la novela aborda la relación entre mujeres, vulnerabilidad y resistencia. No desde la épica ni desde el discurso explícito, sino desde la experiencia compartida del miedo, del cansancio y de la necesidad de sostenerse mutuamente cuando el entorno deja de ser fiable. El bosque pone a prueba los vínculos, los expone, los tensa, y en ese proceso el libro resulta especialmente honesto.
No es una novela pensada para quien busque acción constante o respuestas cerradas. Su fuerza está en la atmósfera, en el simbolismo y en la exploración emocional. En algunos momentos, esa apuesta por la contención puede sentirse exigente, incluso incómoda, pero es precisamente ahí donde el libro encuentra su coherencia.
Perdidas en el bosque es una novela sutil, inquietante y bien construida, que utiliza el espacio natural como metáfora de la pérdida, la identidad y el miedo. Una lectura que no grita, pero que permanece, como una sensación difícil de nombrar después de cerrar el libro. Una novela atmosférica y sugestiva, muy sólida en su planteamiento y tono, que apuesta por la ambigüedad y la introspección con inteligencia y coherencia.