Rueda de prensa: Luz; Dos mujeres desnudas

Luz: "La única manera de mantener el arte vivo es aceptar que sea radical"
El dibujante francés Luz, conocido por su trayectoria en Charlie Hebdo, presentó ante la prensa su nueva novela gráfica, Dos mujeres desnudas, publicada en español por Reservoir Books. El libro parte de una investigación sobre la persecución nazi al llamado "arte degenerado" para construir una historia sobre memoria, supervivencia y el papel del arte frente a la violencia política.
El origen del proyecto se encuentra en la exposición organizada por los nazis en Múnich en 1937 para ridiculizar el arte moderno. Durante su investigación, Luz encontró una reproducción de un cuadro del pintor expresionista alemán Otto Müller que acabaría convirtiéndose en el eje de su relato.
"Yo me quedé encerrado más en el cuadro que en el museo", explicó el autor al recordar el proceso creativo.
La obra adopta una perspectiva narrativa poco habitual: el punto de vista del propio cuadro. A través de esa mirada, el lector presencia el paso del tiempo y las distintas manos por las que pasa la pintura, en medio de guerras, persecuciones y desplazamientos.
Para Luz, este recurso no es solo un experimento formal, sino una reflexión sobre cómo miramos el mundo.
"No hay nada más moderno que mirar el mundo a través de un cuadro", afirmó.
Un libro nacido después de Charlie Hebdo
El autor explicó que el proyecto surgió también de una necesidad personal tras los atentados de 2015 contra Charlie Hebdo. Después de aquella experiencia, sintió que ya no podía trabajar con la inmediatez del dibujo de prensa.
"Necesitaba distancia, necesitaba perspectiva", dijo. "Trabajar en la actualidad de forma instintiva ya no era posible".
En lugar de narrar directamente su propia experiencia, Luz decidió hablar de sí mismo a través de la historia del arte y de los artistas perseguidos por el nazismo.
"Quería contar mi historia escondiéndome detrás de la obra de otro".
Arte, memoria y supervivencia
Uno de los temas centrales del libro es la supervivencia de las obras de arte frente a los intentos de censura y destrucción. El autor subrayó que el arte puede convertirse en una forma de memoria colectiva.
"Nos corresponde a nosotros, los artistas, hacer perdurar la memoria", señaló.
Al mismo tiempo, Luz cree que la historia que narra su libro dialoga directamente con el presente. El auge de los discursos autoritarios en distintos países vuelve a plantear preguntas sobre el papel de la cultura y de los creadores.
"La única manera de mantener el arte vivo es aceptar que sea radical", afirmó.
Para el dibujante, el arte sigue siendo un espacio de resistencia frente a cualquier forma de poder que pretenda controlarlo.
"Al final", concluyó, "la única manera de matar el arte es matarnos a todos".