Journal of Katherine Mansfield

Autor: John Middleton Murry \ Katherine Mansfield
Editorial: Persephone Books
Número de páginas: 288
ISBN: 9781903155592
Categoría: 🪿 Un diario que quizá nunca debimos leer · y precisamente por eso resulta imposible apartar la mirada
Valoración: ✰✰✰✰✰
Argumento
La edición de Persephone recupera el Journal compilado por John Middleton Murry, marido de Katherine Mansfield, poco después de la muerte de la escritora y publicado originalmente en 1927. No estamos, por tanto, ante un diario concebido, ordenado y preparado por Mansfield para convertirse en libro, sino ante una recopilación de entradas, cartas no enviadas y fragmentos de escritura que Murry organizó a partir de materiales fechados o susceptibles de ser situados cronológicamente. Decir que Journal of Katherine Mansfield es un diario sería verdad, pero una verdad bastante insuficiente. Aquí no hay una vida ordenada en capítulos. No hay una Katherine Mansfield que cada noche se sienta disciplinadamente a contar qué ha hecho durante el día. Lo que encontramos son fragmentos. Pensamientos. Apuntes. Confesiones. Arranques de textos. Cartas que nunca llegaron a enviarse. Reflexiones sobre la escritura, sobre el amor, sobre el cuerpo, sobre la enfermedad y, sobre todo, sobre esa batalla constante que parece mantener consigo misma.
Porque Mansfield se observa sin demasiada piedad. Se exige. Se reprende. Se analiza. Y escribe. Incluso cuando está cansada. Incluso cuando está enferma. Incluso cuando parece que no sabe muy bien qué hacer con su vida, con su cuerpo o con las personas que la rodean.
El resultado es el retrato de una escritora en movimiento. No de la autora consagrada que nosotros conocemos desde el futuro, sino de una mujer que todavía está intentando llegar a ser quien quiere ser y que, mientras tanto, deja por escrito sus dudas, sus contradicciones y sus obsesiones.
Porque conocemos a Katherine Mansfield, sí. Pero aquí conocemos también a alguien que no sabe todavía qué lugar ocupará Katherine Mansfield en la literatura.
Gooseopinión
Voy a decir lo que probablemente más me ha interesado de este libro, a veces resulta incómodo leerlo. Y no porque sea difícil. Ni porque sea especialmente hermético. Sino porque hay momentos en los que tienes la sensación de que estás entrando donde no te habían invitado. Y resulta que esa sensación no es casual.
Katherine Mansfield pidió que se publicara lo menos posible de sus escritos personales, pero John Middleton Murry compiló este Journal tras su muerte. La propia Persephone reconoce que estamos ante un material de una intimidad extraordinaria y que esa condición plantea inevitablemente la pregunta de hasta qué punto Mansfield habría querido que todo esto fuera leído.
Así que antes incluso de hablar de si el libro me ha gustado, hay una cuestión que me parece imposible ignorar: ¿Qué estamos leyendo exactamente cuando leemos el diario de alguien que no lo preparó para nosotros? Porque aquí está la trampa. Nos encanta decir que queremos conocer a los escritores. Queremos saber qué pensaban. Cómo vivían. De qué tenían miedo. Cómo escribían. Qué hacían cuando no estaban escribiendo las obras que después admiramos. Pero cuando realmente tenemos acceso a algo así, descubrimos que quizá no era tanto lo que queríamos conocer a la persona como queríamos confirmar el personaje que ya nos habíamos construido. Y Katherine Mansfield no se deja convertir fácilmente en un personaje cómodo. Es brillante. Y agotadora, lúcida, y profundamente contradictoria. A veces extraordinariamente perceptiva y, al momento siguiente, absorbida por sí misma hasta extremos que pueden desesperar al lector. Pero claro. ¿Y qué otra cosa esperábamos de un diario? Porque un diario no tiene la obligación de ser coherente. Una persona tampoco. Y eso es precisamente lo que hace que este libro tenga tanta fuerza.
Aquí no encontramos a la escritora que ha revisado sus palabras antes de publicarlas. Encontramos, o creemos encontrar —porque tampoco debemos olvidar que el libro está compilado por otra persona—, a una mujer pensando mientras vive, cambiando completamente la experiencia de lectura.
Hay algo fascinante en acompañar a una escritora mientras se pelea con la escritura. Porque Mansfield no aparece aquí instalada cómodamente en el talento. El talento, de hecho, no le ahorra nada. Ni las dudas. Ni la frustración. Ni la sensación de no estar haciendo suficiente. Ni esa especie de exigencia brutal con la que mide constantemente lo que escribe frente a lo que cree que debería ser capaz de escribir. Y ahí, sinceramente, este libro me parece especialmente interesante para quienes escribimos, ya que desmonta bastante bien esa imagen romántica del escritor inspirado que simplemente se sienta y produce maravillas No, aquí hay inseguridad, hay bloqueo, hay ambición, hay miedo, hay una conciencia constante de que escribir importa y, precisamente por eso, nunca parece suficiente. Y luego está la enfermedad.
No voy a convertir esta reseña en una biografía de Katherine Mansfield porque el libro no necesita eso, pero la presencia del cuerpo enfermo atraviesa estas páginas de una forma inevitable. El cuerpo aparece como límite, como obstáculo, como amenaza y como recordatorio permanente de que el tiempo no es infinito, y eso introduce una tensión tremenda. Porque mientras Mansfield intenta vivir, también intenta escribir. Y mientras intenta escribir, sabe que quizá no tiene todo el tiempo que necesita.
Es difícil no leer muchas de estas páginas sabiendo lo que nosotros sabemos y ella todavía no puede saber del mismo modo. Eso convierte el libro en una lectura extrañamente dolorosa, pero también tremendamente viva. Y creo que ahí está una de las cosas que más me han gustado.
Journal of Katherine Mansfield no tiene la sensación de ser un monumento literario. Gracias a Dios. Porque Mansfield ya tiene bastante con ser Katherine Mansfield.
Aquí se queja, se contradice, se pone dramática, se observa demasiado. A veces tiene una lucidez que te obliga a parar. Y otras veces piensas: Katherine, hija, descansa un momento. Y eso es maravilloso. Porque devuelve humanidad a alguien a quien la historia literaria ya ha convertido en estatua.
Pero tiene otra cosa que me ha interesado muchísimo, la propia construcción del libro. No estamos leyendo simplemente a Katherine Mansfield. Estamos leyendo también una selección de Katherine Mansfield. Una versión organizada después de su muerte por alguien que la conoció, la amó y que, inevitablemente, tenía su propia relación con aquello que decidió conservar y publicar. Eso me parece importantísimo. Porque el diario parece uno de los géneros más directos que existen. Uno piensa: aquí está la persona, hablando sin intermediarios. Pues no, nunca es tan sencillo. Incluso antes de llegar a nosotros, Mansfield escribía para sí misma, para un futuro posible, para ordenar sus pensamientos o simplemente porque necesitaba escribir. Y después llegó Murry y convirtió aquellos materiales dispersos en un libro. Así que el Journal es íntimo, pero también es una construcción. Y cuanto más consciente eres de eso mientras lees, más interesante se vuelve todo.
No diría que es un libro para leer deprisa. De hecho, creo que leerlo de un tirón sería probablemente una mala idea. Es uno de esos libros a los que hay que entrar, salir, volver. Leer unas páginas y dejar que Mansfield se calle un rato. Porque tiene una voz muy presente. Y porque, en ocasiones, parece que no está escribiendo para nosotros en absoluto. Quizá ahí esté su mayor poder. No intenta gustarnos. No intenta resultar ejemplar. No intenta quedar bien. No sabe que la estamos leyendo, o, al menos, no escribió todo esto pensando que lo haríamos. Y esa falta de voluntad de construir una imagen pública convierte el libro en algo muchísimo más interesante que muchas autobiografías cuidadosamente diseñadas.
Ahora bien: tampoco voy a venderlo como una lectura perfecta para cualquiera. No lo es. Quien busque una biografía ordenada de Katherine Mansfield puede desesperarse. Quien necesite una estructura clara puede sentirse perdido entre fragmentos. Quien quiera cotilleo literario encontrará cosas mucho más profundas —y, probablemente, menos cómodas— que el simple cotilleo. Y quien no tenga ningún interés previo por Mansfield quizá necesite preguntarse por qué quiere entrar en estas páginas. Porque este no es un libro para descubrir qué pasó. Es un libro para escuchar cómo alguien piensa. Y eso exige una cierta disposición. A cambio, ofrece algo bastante poco frecuente: la sensación de estar viendo funcionar una mente extraordinaria sin que esa mente esté especialmente preocupada por resultar extraordinaria. Y eso, para mí, ha sido lo mejor.
Recomendado para...
Lectores de diarios, cartas y cuadernos de escritores. Para quienes disfrutan entrando en el proceso creativo más que buscando una biografía ordenada. Para admiradores de Katherine Mansfield, pero también —y quizá especialmente— para personas que escriben y conocen perfectamente esa mezcla insoportable de amor, ambición, inseguridad y necesidad que puede convertirse la escritura.
No lo recomendaría como puerta de entrada a Mansfield, pero sí como una puerta bastante peligrosa, fascinante y muy íntima hacia la mujer que había detrás de la escritora.
Y ahora tú...
Si encontraras los diarios privados de uno de tus escritores favoritos y supieras que nunca quiso que fueran publicados, ¿los leerías?
Porque yo tengo que reconocer que, después de Journal of Katherine Mansfield, ya no estoy tan segura de que la respuesta sea un sí tan automático como antes.