Yo era un encanto
Argumento
Yo era un encanto es la memoria íntima y brillante de Eve Babitz, cronista por excelencia de la vida cultural de Los Ángeles en los años 60 y 70. La obra recorre su juventud, sus encuentros con artistas, músicos y cineastas, y su inmersión en un mundo de glamour, fiestas, estudios de arte y bares icónicos, siempre con un ojo crítico y una mirada sensual.
Más que un simple diario, el libro funciona como un retrato de época, donde la ciudad de Los Ángeles se convierte en un personaje más: vibrante, caótico, y al mismo tiempo lleno de contradicciones. Babitz nos invita a vivir la ciudad a través de sus ojos, mezclando ironía, humor y lirismo, mientras explora las tensiones entre deseo, ambición y libertad personal.
Gooseopinión
Leer Yo era un encanto es como pasear por Los Ángeles con alguien que lo conoce todo y lo ve todo, pero sin perder la capacidad de sorprenderse. Eve Babitz no intenta moralizar ni construir un relato lineal: cada capítulo es una instantánea de su vida, un encuentro, un recuerdo que se mezcla con música, arte y conversaciones memorables. Lo fascinante de Babitz es su capacidad de hacer que lo cotidiano sea extraordinario: una caminata por Sunset Boulevard puede convertirse en un ensayo sobre creatividad, belleza y ambición.
El libro también es una exploración de la autenticidad en la juventud y el arte. Babitz muestra con franqueza sus dudas, errores y momentos de exceso, pero siempre con una voz que celebra la vida sin caer en la superficialidad. Su escritura combina ligereza y precisión, con frases que flotan entre la observación crítica y la sensibilidad poética. Este equilibrio convierte la lectura en un ejercicio de complicidad: el lector se siente invitado a reír, reflexionar y, sobre todo, a observar la vida con una mirada más atenta y curiosa.
Otro aspecto notable es cómo captura la dualidad de Los Ángeles: ciudad de oportunidades y desencanto, glamour y fracaso, creatividad y dispersión. La autora no romantiza el lugar: sus descripciones de fiestas interminables, de relaciones fugaces y de encuentros inesperados son tan honestas como encantadoras. Esta mezcla de realismo y fascinación estética convierte la obra en un testimonio cultural que va más allá de su propia historia personal.
El valor de Yo era un encanto radica en cómo Babitz logra fusionar la biografía con la crónica cultural, haciendo que su vida sea un espejo de una época y de un entorno artístico único. Su capacidad para narrar con humor, sensualidad y lucidez convierte al libro en una experiencia sensorial y reflexiva: un registro del espíritu de Los Ángeles que sigue vigente, casi como una guía poética para explorar la ciudad y la creatividad.
Una memoria exquisita, divertida y reflexiva que mezcla glamour, cultura y sensibilidad artística. Indispensable para quienes buscan comprender Los Ángeles desde adentro y explorar la vida a través de los ojos de una cronista aguda, audaz y profundamente humana.
