Artículos y Noticias Literarias

10 cosas que necesitamos las personas altamente sensibles

14.09.2018 19:22

Las personas altamente sensibles no lo tenemos fácil en la vida.

    Nuestra elevada sensibilidad puede llevarnos a desarrollar una empatía que nos hace sufrir en exceso y a menudo chocamos contra el muro que representa la incomprensión de los demás.

    En la base de esa hipersensibilidad se encuentra un procesamiento diferente. Las personas altamente sensibles procesamos la información de manera distinta, por lo que los sonidos altos, las imágenes de violencia o dolor, las luces demasiado brillantes y las aglomeraciones pueden afectarnos profundamente. Por eso, para ser felices necesitamos ambientes tranquilos donde nuestros sentidos puedan descansar. Aunque eso no es todo.

La felicidad llega de la mano de la simplicidad y el sentido

1. Un ritmo de vida más lento y simple

    Debido a que las personas altamente sensibles procesamos la información a un nivel más profundo, solemos necesitar más tiempo para realizar ciertas tareas, como desayunar o salir de la casa por la mañana. También necesitamos un poco más de tiempo para tomar decisiones, incluso las más sencillas y aparentemente intrascendentes como elegir el sabor de un helado, porque nos resulta más complicado procesar la enorme cantidad de opciones existentes ya que en nuestra mente valoramos meticulosamente todos los pros y los contras, hasta el punto que en algunos casos podemos sufrir una auténtica parálisis por análisis.

    Por eso, las personas altamente sensibles solemos ser más felices llevando un ritmo de vida más lento y apostando por un estilo de vida más sencillo.

2. Un ambiente tranquilo para relajarse después de un día ocupado

    Todos necesitamos un equilibrio entre la ocupación y el descanso, pero para las personas altamente sensibles es esencial. Al final del día, absorbemos una cantidad impresionante de información y la procesamos hasta el último detalle, lo cual suele ser agotador, no solo a nivel mental sino también físico.

    El tiempo de relajación y desconexión nos sirve para disminuir el nivel de estimulación y restaurar nuestra paz interior. Sin ese equilibrio, podemos terminar sufriendo ataques de pánico o depresión. Por eso necesitamos un lugar tranquilo donde nos sintamos completamente a gusto para descansar.

3. Permiso para emocionarse

     No solo somos susceptibles a los estímulos externos sino que también somos muy sensibles emocionalmente. Solemos tener las emociones a flor de piel y no podemos evitar expresar lo que estamos sintiendo. Eso significa que mostramos nuestro enfado sin tapujos, así como nuestra alegría.

    Es muy importante poder expresar nuestras emociones pues vernos obligadas a reprimirlas nos hará sentir mucho peor. Por eso, es fundamental que recibamos la validación de quienes nos rodean y que los demás aprecien esa sinceridad.

4. Tiempo para adaptarse al cambio

    Las transiciones suelen ser difíciles para todos, pero pueden convertirse rápidamente en una enorme fuente de estrés que nos abruma. Incluso los cambios positivos, como comenzar una relación de pareja o mudarnos a la casa de nuestros sueños, pueden ser estresante.

    Necesitamos un periodo de tiempo más largo para acostumbrarnos a las transformaciones y aceptarlas plenamente. Tenemos nuestro  propio ritmo y es importante que los demás lo respeten pues intentar acelerarlo solo nos causará más estrés y desestabilización.

5. Una salida para su lado creativo

    A veces experimentamos una imperiosa necesidad de crear. Canalizamos nuestras observaciones, ideas y emociones a través del arte, la poesía, la música… Nuestra sensibilidad puede llegar a ser tan abrumadora y la incomprensión social tan grande, que necesitamos explorar otros canales para expresar nuestro mundo interior.

     la creatividad es una especie de válvula de escape que nos permite liberar todas las experiencias emocionales y sensoriales.

6. Un entorno natural y belleza

    Lo queramos o no, nuestro entorno nos afecta. Sin embargo, la influencia del entorno es aún más intensa. Los espacios desordenados, caóticos o simplemente feos nos generan un estado de malestar difícil de soportar, hasta tal punto que pueden desestabilizarnos emocionalmente provocando irritación, frustración y/o tristeza. Al contrario, la naturaleza y los ambientes ordenados con un gusto estético nos hace sentir felices, es como si nos ayudaran a recargar nuestra batería emocional.

7. Dormir bien

    Todos necesitamos dormir y una mala noche de sueño termina pasándonos factura, pero para las personas altamente sensibles los problemas de sueño son una pesadilla insoportable. No dormir nos pone de mal humor y afecta profundamente nuestro desempeño hasta tal punto que nos resulta casi imposible hacer cualquier cosa.

    El sueño nos ayuda a procesar las experiencias diurnas para restarles parte de su impacto emocional, por lo que lo necesitamos casi tanto como el oxígeno para respirar.

8. Relaciones interpersonales significativas

     No somos, necesariamente, introvertidas, sino que disfrutamos de la compañía inteligente y necesitamos encontrar a un alma gemela que comprenda nuestra naturaleza sensible o, al menos, la respete. Esa persona puede ayudarnos a protegernos de la sobreestimulación y validar nuestros sentimientos, facilitándonos las decisiones del día a día.

    Sin embargo, si no encuentramos a alguien que nos entienda y valore, preferimos estar solos ya que las relaciones superficiales carecen de encanto y nos aburren rápidamente. Queremos conectar desde lo profundo y solemos evitar a toda costa las relaciones intrascendentes.

9. Una vida interior rica

    Tenemos una mayor predisposición a mirar dentro de nosotros mismos, nos cuestionamos continuamente nuestros valores y siempre intentamos perfeccionar algo. De hecho, se nos  cataloga como un “alma vieja”.No solemos buscar experiencias vibrantes, pero somos capaces de vivir intensamente las experiencias más sencillas que para los demás suelen pasar desapercibidas, como un atardecer. Para nosotros, la procesión va por dentro.

10. Un sentido de la vida

    Algunas personas parecen flotar en la vida sin dirección ni propósito. Para nosotros es algo impensable.  Solemos dedicar mucho tiempo a reflexionar sobre temas filosóficos.

    ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos en el mundo? ¿Cuál es el sentido de nuestra  vida?  Siempre estamos buscando un sentido más profundo que nos confiera significado a nuestra existencia y actos.

    Si no lo encontramos podemos sufrir una crisis existencial. Nuestra felicidad depende en gran medida de encontrar nuestro lugar en el mundo.

Comentarios

No se encontraron comentarios.
 

© 2018 Todos los derechos reservados. Ross Goose

Creado con Webnode