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El cuarto mono

10.05.2019 16:15

 

    Sam Porter, un modélico detective de la Policía de Chicago, es llamado (mientras está fuera de servicio debido a una baja laboral) para investigar el incidente de un hombre atropellado.

    Este tipo de casos no le correspondería a su equipo si no fuera porque la víctima portaba una caja de cartón blanca, anudada con un cordón negro, señal inequívoca del asesino en serie denominado “El cuarto mono”, que usa este modus operandi para enviar a los familiares de sus víctimas (todas con las mismas características), partes de la anatomía de estas antes de asesinarlas.

    Porter y sus compañeros llevan tras la huella de este homicida, la friolera de 5 años. Ahora, acompañado de nuevo por Nash, Koltz, Clair, y un joven Watson, captado del departamento de criminalística, que insufla aire nuevo a la densa investigación, tendrán que actuar contrarreloj para averiguar donde tiene encerrada a esta nueva víctima y tratar de ponerla a salvo de este sádico psicópata. Nunca han estado tan cerca de dar con él.

    Publicado por Destino en verano de 2018, “El cuarto mono” es la segunda novela del escritor estadounidense J.D. Barker (merecidísimo sucesor de Stephen King), que con su primer título “Forsaken” cosechó varios galardones.

    J.D Barker es además co autor (con el permiso explícito de los familiares del autor de la novela Drácula) de la precuela “Dracul” donde se documentó con notas y revistas originales de Bram Stoker nunca publicadas.

 

GOOSEOPINIÓN

 

    Bueno, pues otro de esos libros que pasan por delante de mis narices en el momento de su publicación y dejo escapar por pura pereza. Pero hete tú, que ha sido con la publicación de la segunda parte (que resulta que es una trilogía) cuando me he leído los dos tomos (1000 páginas entre los dos, ahí es na) en menos de un fin de semana.

    Y a qué se debe tanta prisa?. Si tenemos en cuenta que había programado un encuentro vía Skype con el autor el miércoles al que me apetecía muchísimo asistir, y que la acción de los libros transcurre de una manera tan trepidante que es imposible soltarlo, pues eso, que ha volado su lectura.

    Pero vayamos por partes. Las portadas de ambos (y ya no me refiero más al segundo volumen “la quinta víctima” – ya que tendrá su propia reseña a continuación) hacen una clara referencia a los test de Rorschach. En el primero hay un monete y en el segundo una muchacha (los títulos no engañan, vaya…) y el comienzo, uf el comienzo….

    Está narrado por tres voces distintas, véase un narrador onmipresente que en todo momento nos pone al corriente de lo que acontece en la comisaría y en los escenarios donde se están produciendo las acciones (o las atrocidades, podríamos llegar a decir sin destripar la trama); otra voz narrativa a través de un diario que el protagonista encuentra entre las pertenencias de la víctima del atropello y que resulta que va a ser determinante dentro del argumento y otra narración (a mi entender) que son las notas, en una pizarra de pistas que hace y va alimentando el equipo de investigación según se van sucediendo los acontecimientos, que aparte de ponerte en situación, te da pie a que tú puedas ir sacando tus propias conclusiones al margen de ellos.

    La correlación de los capítulos, en tiempo real de la acción en la que sucede, intercalados con las entradas del diario no hacen sino causar más angustia al lector, puesto que por lo que nos han ido narrando y por lo que deducimos de momentos anteriores, las víctimas en manos de este personaje no duran más allá de dos o tres días, y cuando estás leyendo el día 3 de Sam Porter a las 13:38, la ansiedad crece por minutos.

    Una novela negra, de serial killer con los ingredientes necesarios para no dejarte impasible (la lectura de algunos pasajes puede ser ardua y dura) pero consigue que puedas ser capaz de empatizar incluso con el posible asesino. O no has empatizado desde el principio? Giros inesperados, escenas escabrosas, desmembramientos explicados con un sinfín de detalles que tienes que respirar y mirar para otro lado; no obstante, el autor ha confesado (en el encuentro posterior que mantuvimos con él) que su experiencia con policías y entrevistas con asesinos dentro de las cárceles le han servido para dotar de tantos detalles la obra.

    Y luego, para colofón absoluto el título…. ¿Por qué llaman al criminal “el cuarto mono”? todo se remonta a una vieja leyenda japonesa: los tres monos sabios.

 

    Existen, tallados en la piedra de la entrada al templo Tosho-gu de Nikko tres monos tallados.

 El primer mono, conocido como Kikarazy se tapa los oídos. El segundo, Mizaru, los ojos. Y el tercero, llamado Iwazaru, está tapándose la boca; los tres en clara alusión al proverbio “no escuches el mal, no veas el mal, no pronuncies el mal….”

 

    ¿Y que pasa con nuestro protagonista “el cuarto mono”? ¿Es posible que le podamos indicar “no hagas el mal…”?

    El final queda cerrado, pero con un incipiente asunto pendiente que se rematará en la segunda parte de la trilogía “la quinta víctima”…. O no….

Lee aquí la entrevista que pudimos mantener con él gracias al encuentro que organizó la Editorial Planeta.

VALORACIÓN: 10/10

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