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Enrique Llamas

28.09.2020 11:53

 

 

Enrique Llamas (Zamora, 1989) recibió el premio Memorial Silverio Cañada 2018 al mejor debut de novela negra por su obra titulada "Los Caín". Con su segunda inmersión en las letras, nos trasalada al Madrid de principios de los 80 y todo lo que significó "La Movida" para sus protagonistas.

En esta entrevista (después de nuestro pertinente goosecuestionario) nos adentramos en el proceso de creación de "Todos estábamos vivos", título que da nombre a esta novela.

 

GOOSECUESTIONARIO

 

    ¿Cuál fue el primer libro que leíste?

No sabría decirlo a ciencia cierta. Pero recuerdo una edición ilustrada de Caperucita Roja, en la biblioteca de Zamora, en la que me esforzaba por hacer encajar la historia que yo conocía con las ilustraciones, porque aún no sabía leer. Tengo la imagen grabada.

    ¿Cuál fue la primera historia que escribiste?

Un relato sobre las adelfas que mi abuelo había plantado en su casa del pueblo. Me daría una vergüenza terrible volver a leerlo.

    ¿Cuál fue el primer libro que te impactó y por qué?

No sabía decirlo. Pero nunca se me olvidará la sensación que me dejó “El Camino” y la muerte del Tiñoso. Fue la primera vez que pude sentir el otro lado de la vida.

    ¿Quién es tu escritor/a favorito/a?

Hay tantos… pero de la generación de la que más he aprendido es la de los cincuenta: Aldecoa (Ignacio y Josefina), Delibes, Martín Gaite, Ana María Matute…

    ¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer y crear?

Una de las últimas veces que leí algo y pensé “esto querría haberlo escrito yo” fue con “Feliz Final”, de Isaac Rosa.

    ¿Alguna manía a la hora de escribir o leer?

Escribo en papel, a mano. No es una manía, es que fluyo más. Creo que hay algo físico en el acto de escribir.

    ¿Y tu sitio y momento preferido para hacerlo?

Cualquiera es bueno si consigues aislarte. Es un acto de soledad.

    ¿Qué autor o libro te ha influido en tu trabajo como escritor?

En esta última novela “Todos estábamos vivos”, tengo que destacar dos novelas que resultaron fundamentales: “Crónica del desamor”, de Rosa Montero y “Lo que me queda por vivir”, de Elvira Lindo.

    ¿Cuáles son tus géneros favoritos?

El realismo, podría decir que el realismo, pero es que para mí no hay nada más real que los trasgos y los magos de Ana María Matute.

    ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

Tengo muchas ganas de leer lo nuevo de Sara Mesa, está esperando en la mesilla. Y lo último de Gómez Bárcena, que  nunca defrauda.

    ¿Cómo crees que está el panorama editorial para tantos autores que quieren publicar?

Es complicado. No sólo llegar a publicar sino seguir haciéndolo. Es siempre un ejercicio de constancia.

     Me resulta curiosa una cosa, naciste en 1989, Zamora, en esa época la movida estaba casi extinta, estaba a punto de estallar la “ruta del bacalao”, que por edad te pilla más cerca, porque hablar de “la movida madrileña” (al margen del 40 aniversario)?

Yo no era consciente del aniversario, ni mucho menos. Pero bueno, cada cinco años hay un aniversario, así que tampoco es raro que coincida. Creo que los ochenta fueron una etapa glorificada, mitificada. Luego ves los documentales y te das cuenta de cuánta gente que era muy joven murió muy joven también. Y eso fue lo que me dio que pensar.

    Supongo que el hecho de que encontraran a Siberia en el nº 23 de la calle Espíritu Santo no es una simple coincidencia …

La novela está llena de homenajes. Y este es uno de ellos, cuando el lector o lectora llega al final de la novela, a una nota que yo llamo “bonus track”, se dará cuenta (si no lo ha hecho antes) de por qué ese portal.

    Es curioso, o a mi me lo resulta, que no nombres, salvo de pasada y una mínima referencia, al máximo representante de todo lo vivido en “la movida” que bien podía haber sido reflejo de alguno de los personajes, como fue Antonio Vega….

Es curioso, sí, yo tenía mi propio referente de quién había encarnado la movida. Y no era Antonio Vega, que también es muy válido. Ni siquiera era Enrique Urquijo. Cada persona tiene un referente. Pero lo más curioso es que cuando te documentas, cuando preguntas, los referentes que tenemos ahora no coinciden entre ellos, pero menos aún coinciden con los que había en el momento. Mucha gente no sabe, por ejemplo, quién fue Poch, o Bonezzi, o Tessa…

    Imagino que has podido hablar con algún superviviente de aquella época, Como ha sido la experiencia?

Fue sin duda lo mejor del proceso de escritura. Pude conocer a Ana Curra, cuya carrera musical es muy interesante. La conocí además cuando estaba a punto de sacar su nuevo disco “Huaca”, un trabajo muy potente.

    Las historias que recreas son ficción, lo dejas bastante claro en la parte final de la novela, pero, no crees que alguien aún puede verse reflejado en ellos?

Sí, creo que todos aquellos que estuvieran no ya en el Concierto Homenaje a Canito, sino que de alguna manera u otra vivieran en Madrid en aquella etapa. Y fuera de Madrid, también, si preguntamos a los nacidos en los años 50 ó 60 todos tienen a gente que perdieron por el SIDA o la heroína.

    El espíritu de rebeldía que se vivía en aquella época crees que se puede volver a repetir, dicen que la historia se repite (parafraseando la letra de una canción de Los Nikis) como podrían enfrentar una nueva “movida” los jóvenes de hoy en día?

Una nueva movida no es posible: no venimos de una dictadura, somos más conscientes de los peligros del desenfreno, la cultura no está amparada por el estado y apenas es televisada. Fue un caldo de cultivo con unos ingredientes muy concretos.

    Según iba avanzando por la narración, iba imaginado en mi cabeza todos los personajes, crees que tendría cabida una guion de “todos estábamos vivos”? Algún personaje esta creado con algún actor/actriz en la cabeza?

Tengo que confesar que sí, pero no son posibles las interpretaciones con las que yo imaginé la novela. ¿Por qué? Porque Aldo, para mi, es Eusebio Poncela de muy joven, como era cuando rodó “Arrebato”, y la señorita Adela una actriz llamada Mädchen Amick, que interpretó a Shelly en Twin Peaks cuando apenas tenía 20 años. Estamos hablando de una película de hace 40 años y de una serie de hace 30.

    ¿Cómo hubieras vivido tu “la movida” en caso de haber tenido la oportunidad?

Esta es la pregunta que me llevó a escribir la novela. Dependen muchos factores: supongamos que hubiera llegado de Zamora, por acotar. Pues no hubiera sido lo mismo llegar en el 78 (que no eran los ochenta y ya había “movida”) que en el 85. Entre esos años empieza a cambiar la percepción de las drogas y aparece también el SIDA. Pero parto de la certeza de que soy homosexual y que muy probablemente no hubiera sobrevivido.

    ¿Crees que “la movida” fue una excusa para sacar a la luz el libertinaje y todo lo oscuro que ya ocurría en las calles de Madrid a la luz del día?

No, no creo que todo lo “oscuro” de la movida, por así decirlo, ya existiera, creo que es simplemente una consecuencia. Como lo fue la explosión cultural tan maravillosa que mi generación tanto ha disfrutado. A mí, la música que más me gusta, es la de los ochenta. En el arte plástico también hubo verdaderas maravillas.

    ¿Qué esperas que descubra el lector con esta novela?

Que no es oro todo lo que reluce. Que hay oro, sí, pero que no es tanto.

    ¿Tienes miedo a alguna crítica negativa por parte de los supervivientes de esa época? (aunque creo que todos los perfiles están retratados con un cariño alucinante… y un respeto increíble)

    Me he esforzado por no faltar a los hechos. Hay cosas que se han quedado fuera porque no he podido contrastarlas. Hay gente que sale en la novela que ya no está aquí… pero tengo una cosa clara, muy clara, que esta novela está escrita desde la curiosidad, la admiración y un respeto muy profundo porque (y vuelvo a la pregunta de antes) yo no tengo claro qué hubiera hecho en esa época y tampoco tengo claro si hubiera sobrevivido.

 

Aún con todo lo acontecido en el panorama español, Enrique se encuentra de gira por toda la geografía española dando a conocer su nueva novela "Todos estábamos vivos" (puedes leer la reseña pinchando en el enlace)

 

 

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