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Mathias Malzieu - Diario de un vampiro en pijama

01.02.2018 17:10

 

Sobre todo y en primer lugar, dar las gracias por la asistencia dispensada a todo el personal de la Biblioteca "Eugenio Trías" de la Casa de Fieras de El Retiro. Gracias a Eva Cuenca por dejarnos a nuestra disposición a Mathias, de origen mitad alemán (por parte de padre), mitad español (por parte de madre), con ese toque excéntrico que acumulan los personajes en los que se funde, pues bien no sabes si te encuentras delante del propio Jack (protagonista de "La mecánica del corazón"), o bien ante su propio alter ego como ideario del grupo musical francés "Dionysos" (el que ha nacido dos veces, según la mitología -¿presagio de algo futuro?-) con más de 20 años de carrera a sus espaldas.

Un personaje diminuto, pelirrojo, pero un espíritu enorme que le ha llevado a enfrentarse a una de las enfermedades más temidas -y de extrañas características, en su caso- por la sociedad.

Una mezcla de sentimientos encontrados se acumulan en mi mente a la hora de enfrentarme a lanzarle cualquier cuestión; en primer lugar porque disponemos de apenas media hora para ello, en segundo lugar porque en menos de 72 horas me he sumergido "sin protección ni previo aviso" en su mundo onírico.

Navegando entre sus ensoñaciones sentimentales (con "La mecánica del Corazón") que… ¡ay! Qué dolor compartido; y auscultándole a corazón abierto (tal y como él se muestra) en su última publicación que está dando a conocer aquí en la feria del libro de Madrid, en donde, y como pude comprobar por mí misma horas más tarde, tiene una horda de fieles fans y seguidores, embobados de la misma manera que yo con su frenética y poética escritura.

Sólo él puede ironizar de la manera que lo hace con algo tan grave y peliagudo como puede ser el enfrentarse cara a cara con la muerte, en una tirada de dados donde el 50% de las probabilidades es morir y el resto salir victorioso, convertido, genéticamente hablando, en una persona totalmente distinta.

Se nos muestra este diminuto caballero con unos enormes y centelleantes ojos verdes, tocado con un sombrero de fieltro donde amarra a su "heartman" - característica global del libro y como explica genialmente, diseñado y dibujado totalmente por él - con una voz susurrante que hace que te sientas dentro de sus historias (ni él habla español ni yo entiendo francés por lo que, la primera entrevista para ambos será en inglés) te contagia desde el primer momento del entusiasmo de las personas que acaban de nacer a la vida, pero él más aún, porque si ya tenía el entusiasmo de un niño en todos los proyectos en los que se embarcaba, ahora aún más, que por sus venas corre, literalmente, sangre nueva.

Mathias Malzieu es de los que piensan que si crees que estás hundido en algo, es cuando te vas a hundir.

Con varios varapalos a sus espaldas (muerte de la madre incluida y a la que está dedicado el libro "La alargada sombra del amor") en esta nueva situación está afrontando con más entusiasmo que nunca la nueva realidad, su nueva realidad.

Vuelve a ir en skate, vuelve a componer para Dionysos, vuelve a retomar su actividad, y empieza a prepararse para su próximo reto y proyecto (así lo llama y define él), proyecto que tal y como pude comprobar por su dedicación y comportamiento hacia mi "petite acompañante" no me cabe duda de que será el mejor "best seller" al que dé a luz,  y ojalá sea muy pronto.

Más que una entrevista, se convirtió desde el minuto tres en una charla de recuerdos, alguien que te hace sentir cercano desde el primer momento, y que no deja lugar a cuestionar el porqué de ciertas experiencias a según qué personas… Las preguntas iniciales con las que partía, quedaron contestadas durante la charla que tuvimos, que más que pregunta/respuesta, fue conversación sobre lo transcendental de la vida.

Había leído ese mismo día en algún sitio que "Dios le da las batallas más duras a los mejores guerreros", con mi ateísmo por bandera, si esto es tal cual, nos hallamos ante el sensei de los luchadores.

Ni un solo día ha dejado de luchar este pequeño gran hombre.

Era consciente que en el momento que lo hiciera, la enfermedad se apoderaría de él y lo engulliría. Y él ama la vida demasiado como para dejar la victoria en manos de la muerte.

Ama tanto la vida como a los ojos de su Rosy, esa que no se ha separado de él en ningún momento de esos 15 meses que empezaron dos meses antes del preestreno de la película "La mecánica del corazón", que le ha hecho la vida más fácil, que ha estado ahí frente a cualquier eventualidad que pudiera ocurrir.

 

 

ENTREVISTA

 

La frase que más me ha impactado de todo el libro ha sido "amo demasiado la vida para aceptar la idea de la muerte". Es una afirmación muy fuerte, ¿cómo le afectó el tener que ponerle cara a la muerte?

Bueno, ya había pasado por la pérdida de mi madre hace años, que intenté exteriorizar en "La alargada sombra del amor"; ahora tocaba el ponerle cara frente a mí. Y a mí me gusta vivir, me gusta mi vida. No quiero morirme. No quise morirme. No me morí.

¿Cuántos momentos hubo en los que sintió que ése iba a ser el último día de su vida?

No me gustaba pensar en eso en un primer instante. Cuando me diagnosticaron la enfermedad estaba en pleno proceso de estrenar la película, iba echando para un lado esos pensamientos, no quería afrontar que pudiera ocurrir, tenía muchas cosas que hacer todavía antes de enfrentarme a mi propia muerte.

Una vez pasados esos meses, y cuando empiezan a hacerme transfusiones de sangre, y tengo que estar en habitaciones de aislamiento es cuando soy consciente de que esto puede ocurrir. Que en cualquier momento puede llegar, de ahí el personaje de "la Dama Ocles" que día a día me hace tenerla presente en todo momento.

Aparte de escribir y componer ¿en qué empleaba el tiempo mientras no podía hacer vida normal? ¿Qué pasaba por su cabeza?

Intentaba mantenerme ocupado leyendo a Whitman, me preguntaba cómo sería la vida fuera de mi "celda de aislamiento" y pensaba sobre todo en que iba a ganar la batalla, que la Dama Ocles no iba a poder conmigo.

Tenía que luchar, me convertí en un luchador. Luchaba por mí y por la gente de mi alrededor.

¿El  libro lo fue escribiendo día a día o fue posteriormente cuando lo planteó como un diario de recuerdos?

Todas las fechas son reales, lo fui escribiendo desde el primer momento. Había días que escribía tres líneas, y me cansaba enseguida de ello, sin ánimo de proseguir la escritura, o simplemente no podía continuar porque no tenía fuerzas para ello, y otros días que de repente surgían tres o cuatro páginas de golpe.

Fue una manera de saber e intentar entender qué me estaba pasando. Me servía de recordatorio el ir releyendo y además podía hacérselo llegar a mis familiares.

¿Siempre que escribía tuvo en la mente la idea de publicarlo? ¿Aunque no ganara la batalla y se publicara póstumamente?

En ningún momento lo escribía pensando que se podía publicar. Lo hacía porque tenía la necesidad de expresarme de esa manera. Fue, una vez vencida la situación, cuando vi la posibilidad de mostrar al mundo mi vivencia. El cómo transcurrían mi día a día y la vida de los que compartían conmigo esos momentos, mi familia, los médicos, enfermeras…. Fue Walt Whitman el que "me empujó" a que lo publicara.

"¡prospera, libro mío! Despliega las velas blancas, embarcación mía, y atraviesa las olas imperiosas, canta, navega, surca el azul ilimitado que se extiende desde mí a los siete mares para llevar esta canción a los marineros y a todos sus barcos".

Walt Whitman, "Hojas de Hierba".

Según está redactada algunas partes, da la impresión de que se arrepiente de cosas anteriores a la enfermedad ¿Pensaba que se dejaba cosas sin hacer?

Más que cosas sin hacer, pensaba en lo poco que me había dedicado a mí, que no me había dado la oportunidad de ser yo (más aún) y por eso ahora me preocupo de mí, de cuidarme (aunque no me queda más remedio de esto) de darme caprichos, de quererme.

Con la lectura de este libro afianzo mi percepción de que los libros llegan a cada uno cuando está preparado para ello… ¿Pasa lo mismo con la escritura? ¿Cuando creyó estar preparado para narrar su enfermedad?

Según está escrito lo fui narrando (aun sin saber que finalmente iba a ser publicado) de cara a mis amigos, escribía diariamente para que supieran cómo me encontraba, cómo me sentía, lo hacía también para que pudieran entender por lo que estaba pasando. Así que, supongo que desde el momento que afronté que estaba enfermo (una vez terminada toda la locura que supuso el estreno de la película "La mecánica del corazón") hablé y escribí de la enfermedad sin ningún tipo de reparo.

Mientras que cualquier persona se desvanecería al escuchar el diagnóstico inicial, usted lo trivializa y se convierte en humorista de sí mismo. Esto le ayudó a sobrellevar el trago, pero, el optimista ¿nace o se hace?

Creo que ambas cosas, naces optimista y las situaciones de la  vida te obligan a ser optimista. En mi caso fue el "jugar con la Dama Ocles y no dejarla ganar, por mucho que insistiera en que era mi última batalla disputada".

¿Por qué tardó tanto tiempo en hablar a su entorno de la enfermedad?

Trataba de protegerles, no quería que sufrieran, además estábamos viviendo un momento único con todo lo que suponía el estreno de la película.

Cuando todo esto terminó fue cuando les dije lo que me ocurría, que además coincidió con el momento en el que tenía que entrar en la habitación aséptica durante 5 semanas seguidas.

¿Por qué no somos capaces de vivir realmente hasta que no nos enteramos de que estamos al borde de la muerte?

Sí vivimos, lo único es que no vivimos para nosotros solos, vivimos para los demás, damos todo de nosotros para el resto y nos olvidamos de que primero debemos ser nosotros, cuidarnos a nosotros, luchar por nosotros..., entonces será cuando podamos dar para el resto.

Yo vivía para el Grupo, para La Película, para los libros, no luchaba por mí. Tuve que aprender a ser un luchador de mi propia vida y existencia.

Realmente creo que usted es un optimista deprimido nostálgico con ojos de niño inventando un universo que rompe la rutina melancólica impuesta.

Tal vez. Es posible.

En el libro fantasea mucho con la idea de ser padre… ¿dónde queda eso?

Es mi próximo reto y proyecto. Y como todo lo que me propongo, lo conseguiré.

Y estoy segura de que así será, y deseo de corazón que así sea, porque este hombre se merece que le pasen solamente cosas bonitas, porque da con el corazón, porque se abre a todo el mundo y destila un "buenrollismo" increíble que hace que crea de nuevo en Peter Pan y en "El Principito". Esa es la sensación que se queda en mi retina, que realmente he estado cara a cara con un híbrido ente Peter Pan y "El Principito".

Gracias por todo lo que me has hecho aprender en esa tarde, Mathias.

Fuente original: www.anikaentrelibros.es

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